El juicio por la desaparición y muerte de Johana Ramallo sumó un nuevo episodio de tensión en los tribunales de La Plata, luego de que el tribunal rechazara el pedido de la querella para modificar la imputación de dos acusados y avanzar hacia la figura de femicidio.
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La decisión judicial, acompañada por la fiscal general Patricia Cisneros, mantuvo la calificación de encubrimiento agravado para Carlos Rodríguez y Miguel Ángel D’Uva Razzari, lo que generó una fuerte reacción por parte de la familia de la víctima.
En ese contexto, Marta Ramallo, madre de la joven, protagonizó un momento de alta tensión en la sala al expresar su indignación contra jueces y fiscales. La situación derivó en su desalojo del recinto, en medio de acusaciones de complicidad y cuestionamientos al desarrollo del proceso.
El clima se había intensificado tras la declaración de una perito que analizó los restos óseos hallados en la zona de Palo Blanco, que fueron confirmados como pertenecientes a Johana Ramallo. Según se expuso, las pericias indican que la joven fue descuartizada y que habría permanecido con vida más allá de la fecha de su desaparición.
Tras la audiencia, el abogado de la familia, Ignacio Fernández Camillo, criticó los fundamentos del rechazo y cuestionó que no se le permitiera responder en la sala. También objetó los argumentos jurídicos utilizados, al considerar que minimizan la gravedad del caso.
La querella sostiene que los acusados tuvieron un rol central en una estructura vinculada a explotación y narcotráfico en la zona donde fue vista por última vez la joven, en julio de 2017. Por eso, insistía en que la causa avance bajo la figura de femicidio.
La negativa del tribunal profundiza el conflicto en una causa emblemática, atravesada desde sus inicios por denuncias de irregularidades, demoras y reclamos de justicia por parte de la familia.
