Catástrofe en el mercado automotor: detrás de cada auto que no se vende, se cae un pedazo del país

En octubre se patentaron 12% menos autos 0 km que hace un año, y casi siete de cada diez vinieron de afuera. La caída no se queda en las concesionarias: arrastra fábricas, pymes autopartistas, empleo en blanco, consumo, recaudación y, al final de la cadena, pobreza.

Domingo, 01 de noviembre de 2026 a las 11 31

El viernes, la cámara de concesionarios, ACARA (Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina), publicó los patentamientos de octubre: 45.965 vehículos 0 km, un 12% menos que en octubre de 2025 y un 8,4% menos que en septiembre. En los diez meses del año se vendieron 481.852, es decir, 70.906 autos menos que en el mismo período del año pasado. Su presidente, Sebastián Beato, se aferró a que noviembre y diciembre cierren con alguna mejora gracias a promociones y bonificaciones, y dejó una frase que lo dice todo: espera «empezar a proyectar un 2027 mejor que este».

Lo escribo hoy porque esa cifra, que en los diarios aparece en la sección de autos, es en realidad un parte de guerra. Estamos asistiendo al derrumbe de la Argentina tal cual la conocimos, y el auto es uno de los lugares donde mejor se ve.

Compramos menos, y lo poco que compramos lo fabrican otros

El dato más grave del informe no es la caída: es el origen. Según ACARA, en octubre el 68% de los 0 km patentados fue importado. Solo el 32% salió de una fábrica argentina. En 2023, los nacionales eran el 60% del mercado. En menos de tres años, el auto argentino pasó de mayoría a minoría en su propio país.

Del top 10 de octubre, la mitad llega de afuera: el Yaris Cross, el Corolla Cross, el Onix y el Tera, de Brasil; la Territory, de China. Las automotrices asiáticas, que arrancaron el año con una porción mínima, ya superan el 11% del mercado. Y el Gobierno les abrió la puerta con un cupo de 50.000 eléctricos e híbridos por año sin el arancel de 35%.

Mientras tanto, las fábricas apagan las líneas. Según ADEFA (Asociación de Fábricas de Automotores), en septiembre se fabricaron 28,1% menos autos que un año antes, y en nueve meses la producción total cae 16,9%. Fiat y Peugeot pararon la planta de El Palomar, donde se hacen el 208 y el 2008, hasta el 18 de enero, y adelantaron las vacaciones a la mayoría de los 5.000 trabajadores de sus dos fábricas. En Córdoba, Fiat frena dos pick-ups desde diciembre.

La cadena que se corta

Un auto armado en la Argentina lleva piezas de cientos de proveedores. Son los autopartistas, y casi la mitad de su empleo está en pymes de menos de 300 trabajadores. Según AFAC (Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes), su producción cayó 8,9% entre enero y abril, usan apenas el 56% de su capacidad y en 2025 perdieron 4.100 puestos de trabajo. En abril, casi la mitad de las empresas del sector volvió a recortar personal. Su director ejecutivo, Juan Cantarella, habló de una «muy fuerte suba de las importaciones de origen China» en los repuestos.

Esos puestos no son cualquier puesto. Son empleos en blanco, con convenio, aportes y obra social, de los mejor pagos de la industria. Son los sueldos que sostenían a la clase media trabajadora del conurbano, de Córdoba, de Santa Fe. Cuando se pierden, no se pierden solos: se pierde el kiosco de la puerta de la fábrica, el comedor, el taller, la cuota del colegio.

El cuadro general acompaña. Según el INDEC, cuando asumió Milei había 822.000 desocupados en las ciudades que mide la Encuesta Permanente de Hogares; en el segundo trimestre de 2026 eran 1.164.000. En un año se perdieron 134.500 asalariados privados registrados, según el registro de aportes de la Secretaría de Trabajo.

Sin sueldos no hay consumo. Y sin consumo no hay impuestos. El IVA, que pagamos cada vez que compramos algo, cayó 5,4% real en septiembre, según el IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal), y la recaudación total acumula una caída de 3% en nueve meses. Con menos recaudación, el Gobierno ajusta más; con más ajuste, cae más el consumo. La rueda gira para abajo.

Y al final de la rueda está la pobreza. Según el INDEC, en el primer semestre de 2026 llegó al 32,3% de las personas: 4,1 puntos más que en el semestre anterior. El 45% de los chicos de hasta 17 años es pobre.

No es el mercado: es el modelo

El Gobierno va a decir que esto es el mercado funcionando: que los argentinos eligen autos importados porque son mejores o más baratos, y que la industria que no compite tiene que desaparecer. Su secretario de Trabajo, Julio Cordero, ya fue más lejos y dijo en Diputados que «hay personas que no quieren trabajar en relación de dependencia». Que se lo explique a los 5.000 trabajadores de Fiat y Peugeot que se fueron de vacaciones forzadas en octubre, o a los 4.100 autopartistas que perdieron el trabajo el año pasado.

Mi lectura es otra. Abrir la importación con una industria sin crédito, con el consumo en el piso y con el mercado interno en caída no es competencia: es entregar el mercado. Cada auto que llega de Brasil o de China es un turno menos en Pacheco, en Zárate, en Córdoba o en El Palomar.

Yo no tengo dudas: lo que se cae no es un sector. Es la Argentina industrial, la del trabajo con recibo y obra social. Y no es un accidente: es el plan de Milei

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