1000 días de Milei en números: no es fracaso, es el plan

El derrumbe no es igual en todos lados: la industria manufacturera perdió 97.312 empleos, cerca del 8% del sector, según el informe del CEPA para el Día de la Industria. Y el empleo perdido no es empleo que después vuelve: es empleo que se convierte en changa, en monotributo, en salir a manejar Uber, en emigrar.

Martes, 08 de septiembre de 2026 a las 11 42

Se cumplieron mil días de gobierno de Milei. No es una efeméride cualquiera: es tiempo suficiente para que ninguna excusa aguante. No queda "herencia", no queda "hay que esperar", no queda "el segundo semestre". Lo que hay es un balance, y ese balance tiene números. Números que no dice mi programa ni los dice la oposición: los dicen el INDEC, el BCRA, la CEPA, la Fundación Fundar, el Instituto MATE y la consultora Scentia.

Empecemos por el trabajo, que es donde arranca la vida de la mayoría. Desde diciembre de 2023 se destruyeron 411.613 puestos de trabajo registrado. Cuatrocientos cincuenta trabajadores por día perdiendo su empleo formal (La Capital, sobre datos de la SRT y del SIPA procesados por CEPA). El derrumbe no es igual en todos lados: la industria manufacturera perdió 97.312 empleos, cerca del 8% del sector, según el informe del CEPA para el Día de la Industria. Y el empleo perdido no es empleo que después vuelve: es empleo que se convierte en changa, en monotributo, en salir a manejar Uber, en emigrar.

En paralelo cerraron 30.633 empresas. Una de cada dieciséis del país. Lo cuenta Fundar, no es un dato militante. Y la desocupación, medida por el INDEC, pasó del 5,7% al 7,8%: un 37% más de gente sin trabajo. Todo esto mientras el Gobierno festeja "récords" y el ministro de Economía repite en los canales amigos que "los mercados están tranquilos".

Lo que gana el que todavía tiene trabajo también se derrumbó. El salario mínimo, vital y móvil —que se llama así porque, según la Constitución, tiene que alcanzar para vivir— acumula una caída real del 40,8% desde noviembre de 2023, según CEPA. Hoy es de $383.800. Para tener el mismo poder de compra que tenía cuando asumió Milei debería ser de $1.158.888. Está en niveles de abril de 2003 (Chequeado). Y con los jubilados fue peor: perdieron el 23% de su poder de compra, según el Instituto MATE. Son 7,3 millones de pesos que dejó de cobrar cada jubilado en veinte meses. El 63% cobra la mínima, es decir, no llega a fin de mes ni con la ayuda de los hijos.

Todo esto explica por qué el consumo masivo acumula siete caídas interanuales consecutivas. En julio volvió a caer, y en el año acumula un descenso del 2,9%, según Scentia. La gente compra menos yerba, menos leche, menos fideos. No compra menos porque descubrió una vida más frugal: compra menos porque no le alcanza. Y cuando no alcanza para comer, tampoco alcanza para pagar la tarjeta.

Y de la mano del salario que no alcanza vino el récord de deuda. En todos los frentes. La deuda externa del Estado llegó a USD 321.783 millones, según el propio INDEC. La deuda externa privada subió a USD 112.716 millones, con un aumento de USD 8.095 millones en un solo año, según el BCRA. Y las familias argentinas deben hoy el 140% de sus ingresos, con la mora más alta en veinte años, según el CEPA. El Estado se endeuda para pagarles a los bonistas, las empresas se endeudan porque no venden, las familias se endeudan porque el sueldo no llega. Es la misma película en tres capítulos.

 

El plan de Milei es "sangre, sudor y lágrimas"

Ahora bien: ¿esto es un fracaso? Yo digo que no. Y lo digo con las palabras del propio Milei. Él anunció "sangre, sudor y lágrimas". Él dijo que había que "romper todo" para que después "algo florezca". Él bautizó su programa como "motosierra". Nunca prometió que a los laburantes les fuera a ir mejor. Prometió lo contrario y lo está cumpliendo.

Lo que ocurre no es que "los datos no cierran": los datos cierran perfecto. El problema es a quiénes cierran. Menos industria significa más importación para el que la financia afuera. Menos empresas nacionales significan menos competencia para las grandes que se quedan con el mercado. Menos consumo significa menos capacidad de disputa gremial y salarial. Más deuda significa más renta financiera para los que la compran. A los de abajo nos empobrecieron para que los de arriba tengan un país más barato y una mano de obra más disciplinada. Es el plan que Milei anunció y está cumpliendo.

Mil días es también el tiempo que llevamos discutiendo, entre nosotros, si "lo peor ya pasó" o si "hay que darle tiempo". Mientras discutíamos, se destruían 450 puestos de trabajo por día. Mientras discutíamos, cerraban treinta mil empresas. Mientras discutíamos, el salario mínimo se derrumbaba hasta niveles del 2003. Mientras discutíamos, los jubilados perdían el equivalente a un auto usado cada uno.

Los datos ya están. Los pusieron el INDEC, el BCRA, las universidades públicas y las consultoras privadas. No es un invento mío. Lo que falta no es información: falta que la información se use para lo que sirve, que es tomar decisiones. Y la primera decisión que tenemos que tomar quienes vivimos de nuestro trabajo es dejar de mirar la película como si fuéramos el público. Somos los personajes. Somos los que perdieron los 411.613 empleos, los 7,3 millones de los jubilados, el 40,8% del salario mínimo. Somos los que pagamos la deuda de los otros.

Compartilo. Discutilo. Y la próxima vez que en un canal de aire alguien diga que "el rumbo es el correcto", preguntale para quién.

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