Adrián Ravier admitió que el Gobierno no tiene pruebas de la "campaña antiargentina" que Milei atribuyó a Brasil

La confesión del vocero deja al Presidente en una posición incómoda en medio de la peor crisis diplomática con Brasil en décadas.

Martes, 11 de agosto de 2026 a las 20 56

Por Ezequiel Bucetto

Martes, 11 de agosto de 2026 a las 20:56

El vocero presidencial, Adrián Ravier, metió a Javier Milei en un problema mayúsculo. Este martes, en conferencia de prensa, admitió lo que muchos ya sospechaban: el Gobierno no tiene pruebas de que Brasil haya financiado la supuesta "campaña antiargentina" que el Presidente denunció hace dos semanas.

La confesión se produce en medio de la peor crisis diplomática con el país vecino en décadas, que ya incluyó el retiro del embajador brasileño y la expulsión del embajador argentino.

El domingo 26 de julio, Milei había sido contundente: "¿Sabe quién puso más plata en esta campaña antiargentina? El gobierno de Brasil. El 25% de los recursos salió de ahí".

Dijo también que "el Partido Demócrata de Estados Unidos" y México formaban parte de la misma operación. Pero cuando el periodismo fue a preguntar por las pruebas, Ravier no lo pudo sostener.

El vocero presidencial expuso a Milei por la supuesta campaña antiargentina: "No tengo las fuentes"

Consultado sobre si existía algún informe de inteligencia que respaldara las palabras del Presidente, el vocero respondió: "Hay fuentes que vienen de redes sociales que habría que evaluarlas... En este momento no tengo esas fuentes para darlas, pero se las ofrecemos más tarde". Es decir, no hay nada. Ni un papel, ni un dato, ni un análisis de la SIDE. Solo una sensación.

El vocero intentó justificar la acusación con un argumento aún más endeble: "Lo que nosotros vemos ha sido un sentimiento o animosidad contra los argentinos en el entorno del Mundial".

Pero cuando lo apretaron, terminó descargando la responsabilidad en la oposición brasileña: "Bolsonaro hijo declaró esto del 25% que usted preguntaba. Habrá que preguntarlo allí". Una respuesta que dejó en evidencia que Milei basó su denuncia en lo que dijo un candidato opositor, no en información verificada por el Estado argentino.

La situación es grave. La acusación de Milei no fue una declaración menor: fue el detonante de una crisis diplomática que dejó a la Argentina sin embajador en Brasilia y con una relación bilateral reducida al mínimo.

Brasil retiró a su embajador y ahora solo tiene un encargado de negocios en Buenos Aires. Y el gobierno argentino, que se jacta de tener "la mejor relación con Estados Unidos", ni siquiera tiene pruebas para sostener su propia denuncia.

La confesión de Ravier expone al gobierno de Milei en su peor costado: la improvisación, la falta de rigor y la irresponsabilidad en política exterior.

Es que, acusar a un país vecino de financiar una campaña en su contra sin tener un solo dato que lo respalde es un acto de negligencia diplomática. Y ahora, el precio lo paga el país entero.

El gobierno de Lula, mientras tanto, ya dejó clara su postura: "Argentina debe cesar de inmediato las agresiones". Pero Milei, en lugar de bajar el tono, redobló la apuesta con más insultos.

Y ahora su propio vocero le pisa el poncho. La pregunta es si el Presidente va a pedir disculpas o si va a seguir insistiendo con una teoría que ni siquiera su equipo puede probar.

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