Hay palabras que traicionan. Industricidio es una de ellas. La empezaron a usar las cámaras pymes, después el CEPA (Centro de Economía Política Argentina), ahora la susurra hasta la UIA (Unión Industrial Argentina). Pero la palabra no la inventamos nosotros. La inventó Milei.
En el debate presidencial de octubre de 2023, frente a Sergio Massa y frente a millones de argentinos que lo estaban por votar, Javier Milei acusó al macrismo: "Abrieron la economía, pero no bajaron el gasto público. Entonces le achacaban todo el costo a los trabajadores, como hicieron en Chile. Acá quisieron hacer algo intermedio y terminaron en un industricidio". Textual. Está grabado, está en el archivo de Clarín, se puede volver a mirar.
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Milei prometió que él no iba a hacer eso. Prometió bajar impuestos y costos laborales antes de abrir la economía, no al revés. "Una vez que uno es competitivo, recién ahí puede abrir la economía", dijo esa noche.
Hizo exactamente lo contrario. Y ahora los números lo confirman: en 26 meses de gestión, Milei ya cerró más empresas que Macri en cuatro años completos.
No es una acusación política. Es un hecho contable, medido con la palabra que él eligió. Y los datos fueron contados en "Algo salió mal", el programa de Data Diario que se emite de lunes a jueves de 9 a 11 horas por el canal de Youtube.
Los números son de la SRT (Superintendencia de Riesgos del Trabajo, el organismo del Ministerio de Capital Humano que registra a todos los empleadores formales del país). No los inventó un panfleto opositor: es el propio sistema laboral formal midiendo la sangría.
Milei cerró 28.262 empresas empleadoras en 26 meses. Macri cerró 24.500 en cuatro años completos. El que en 2023 denunciaba "industricidio" ya lo superó en menos de la mitad de tiempo.
En el primer semestre de 2026, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial registró 132 quiebras solo en CABA. En todo el año 2020 —el peor año de la pandemia, con cuarentena estricta— hubo 106. En el pico de crisis de marzo de 2002 hubo 243 quiebras y concursos en un mes. Estamos en velocidad de 2001.
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No es "sinceramiento", es liquidación
El argumento oficial se repite en todos los canales de aire: "también se abren empresas". Es cierto que se abren. Pero la resta ya está hecha.
Los 28.262 son netos: 79.787 aperturas contra 97.110 cierres en los últimos 15 meses medidos por la Secretaría de Trabajo. El déficit es de 17.323 empresas. Fundar —una fundación que ni de lejos es opositora al modelo— lo dice más crudo: la tasa de aperturas es 2,7% y la de cierres 3,4%. Van 22 meses consecutivos en terreno negativo.
Y en empleo la resta es todavía peor: 341.396 trabajadores formales menos entre noviembre de 2023 y abril de 2026. De 10.486.833 pasamos a 10.116.346. Netos. Descontando todas las altas de todas las empresas nuevas.
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El sector donde el bisturí se ve mejor
La industria manufacturera es el termómetro de este plan porque es donde se ve más rápido. Perdió 2.993 fábricas y casi 80 mil puestos formales desde diciembre de 2023. La textil cayó 26,2% interanual en mayo de 2026: 942 establecimientos cerrados y 60% de capacidad ociosa. Lo dice ProTejer (la fundación que agrupa a las cámaras empresarias de la cadena textil), no un sindicato combativo.
En la cadena de pagos, los plazos de cobro llegaron a 180 días y los cheques rechazados subieron 25% interanual. Traducido: las pymes venden pero no cobran, y las que cobran lo hacen a un plazo que no cierra ningún balance.
El IPA (Instituto para el Desarrollo Productivo de la Provincia de Buenos Aires) y la Consultora I+D proyectan que 2026 va a cerrar con 3.070 fábricas menos y 105 mil despidos en el sector. Es la proyección de una consultora productiva provincial y de una consultora privada, no de un instituto opositor.
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De denunciar el industricidio a ejecutarlo
Este no es un accidente de la transición. Es un cambio de plan que Milei confesó en público, paso a paso.
En ExpoAgro 2025, frente a los empresarios del campo y con la UIA sentada como espectadora, el Presidente fue textual: "Nunca va a ocurrir que una industria le toque la puerta al gobierno nacional y le diga: 'gracias por tu ayuda, estoy listo para competir'. Eso no va ocurrir, por lo cual se lo vamos a precipitar, así le sacamos el pie de la cabeza al campo". La palabra clave es precipitar. En 2023 la caída de la industria era, según él, el pecado de Macri. En 2025 la caída de la industria es el objetivo enunciado.
Y en Expo EFI de abril de 2026 lo cerró con una frase que ya no dejaba margen: "Ya saben que si no se adaptan, quiebran. Si no tenemos los cojones para enfrentar el cambio, nos vamos a convertir en la mierda que nos llevaba el kirchnerismo". El mismo hombre que dos años antes prometía bajar impuestos primero y abrir después, ahora amenaza con la quiebra a los que le pidan tiempo.
El problema es que en la vida real los recursos no se asignan al aire libre. Se asignan al importador que ya tenía capital, al exportador que ya tenía tierras, al minero que ya tenía concesiones. Y a los cuatro grupos económicos que se están comiendo lo que queda.
Cuando cierra una textil de Villa Lynch, gana un importador chino. Cuando quiebra una autopartista en Córdoba, gana Brasil. Cuando se apaga una metalúrgica en Rosario, se prende Vaca Muerta. Cuando se cierra una imprenta en Buenos Aires, gana Amazon.
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Lo que ya vimos morir dos veces
Los que tenemos memoria ya vimos esta película. La primera vez fue en los 90, con la convertibilidad, la apertura importadora y las privatizaciones. Perdimos textil, metalmecánica, electrodomésticos, autopartes. Argentina se acostumbró a comprar afuera lo que hasta el 87 producía adentro.
La segunda vez fue con Macri: 24.500 empresas menos, tarifazo, endeudamiento y fuga. Terminamos con el FMI de vuelta y con Milei como consecuencia.
Ahora estamos en la tercera. Y va a ser la peor, porque el modelo asume que la Argentina exporta materias primas, importa manufacturas y funciona con la mitad de la población en la informalidad. El modelo funciona. Lo que no funciona es el país.
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Qué mirar en los próximos meses
Tres cosas para seguir el termómetro:
- Presentaciones de concurso preventivo en la Justicia Comercial. Cuando una pyme se presenta en concurso es porque ya no puede pagar. En 2025 hubo 190 concursos pymes, contra 82 en 2023: +131,71%. En el primer trimestre judicial de 2026 hubo 92 procesos. Si en el segundo semestre pasamos los 300, la crisis se acelera.
- Trabajadores registrados por rama. La industria manufacturera perdió 48.950 empleos formales solo en el registro de la SRT (79.672 si sumamos informales). Es la cifra a mirar todos los meses en el reporte del SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino, el registro oficial del empleo formal que administra ANSES).
- RIGI y grandes proyectos. El RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, sancionado en la Ley Bases de 2024) ya empezó a llegar. Cada peso que se lleva Techint en Vaca Muerta es un peso menos que le llega a la pyme metalmecánica de zona norte. La torta no se agranda: se redistribuye hacia arriba.
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Lo que no se dice en TV
En los canales de aire estos números aparecen como "ajuste inevitable", "sinceramiento", "reordenamiento". Nunca aparecen con nombre y apellido. Nunca se muestra la textil de Villa Lynch cerrando, el metalúrgico de Rosario juntando currículums, la autopartista de Córdoba pidiendo un crédito puente que no llega.
Se muestran gráficos de riesgo país. Se muestran fotos de Milei con Trump. Se muestra el dólar bajando —cuando baja—.
No se muestra la resta.
Por eso los datos hay que hacerlos circular. No para convencer a los convencidos, sino para que el que abre el kiosco a las 5 de la mañana y no sabe si va a poder pagar el alquiler entienda que no es él el que falla. Que el sistema está diseñado para que él falle.
Industricidio, dijo él. Y en eso únicamente vamos a estar de acuerdo: es un industricidio. Solo que esta vez el que lo firma es él.