El histórico sable corvo del general José de San Martín dejará pronto el Museo Histórico Nacional.
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Según datos de Clarín, el traslado se realizará el 7 de febrero en el Campo de la Gloria, en San Lorenzo, y será parte de un acto oficial con desfile cívico-militar.
La pieza, que estaba en el museo desde 2015, volverá a manos del Regimiento de Granaderos a Caballo, fuerza creada por el propio San Martín.
La decisión causa debate entre especialistas en patrimonio y trabajadores del museo, que advierten sobre los riesgos de mostrar el sable en actos públicos.
El Gobierno entregará el sable corvo de San Martín a los Granaderos
El sable, comprado por San Martín en Londres en 1812 y donado al Estado en 1896 por Manuela Rosas, siempre estuvo destinado a la custodia pública.
Sin embargo, para el Ejecutivo actual, el lugar “natural” del sable es el regimiento, donde ya estuvo bajo protección entre 1967 y 2015.
El Gobierno asegura que allí se respetarán los protocolos de conservación y que la pieza estará segura.
No obstante, historiadores y técnicos del museo insisten en que los objetos de este tipo deberían mantenerse en espacios controlados y que para ceremonias es mejor usar réplicas.
El sable corvo que San Martín compró en Londres en 1812
El sable corvo de José de San Martín tiene más de 200 años de historia y es una de las piezas más simbólicas del patrimonio nacional.
Fue adquirido en 1812 por el propio general en Londres, antes de liderar la independencia de Argentina, Chile y Perú.
A lo largo del tiempo, la reliquia tuvo varios custodios. Desde 1967 hasta 2015 permaneció bajo cuidado del Regimiento de Granaderos a Caballo, la unidad creada por el propio San Martín.
En 2015, durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, el sable volvió al Museo Histórico Nacional, donde se exhibía como la joya más importante de la colección.
Ahora, con el nuevo decreto del Ejecutivo, la pieza regresará al Regimiento, en un acto previsto para el 7 de febrero en el Campo de la Gloria, en San Lorenzo, con desfile cívico-militar incluido.
Historiadores y especialistas en patrimonio ya expresaron su preocupación, ya que advierten que el sable, al ser expuesto en actos públicos, podría sufrir daños, y recomiendan que solo se utilicen réplicas para ceremonias.
Mientras tanto, el Museo Histórico Nacional seguirá abierto al público con el resto de su acervo, aunque perderá su pieza más emblemática.