Durante su discurso de apertura de sesiones ordinarias en el Congreso Nacional, el presidente Alberto Fernández, fue interrumpido en repetidas ocasiones por los gritos del espacio opositor de Juntos por el Cambio. 

En un punto de su alocución, el mandatario decidió interrumpir el hilo de su argumentación y salió a contestarle al diputado radical Mario Negri, quien no dejaba de intentar hacerse escuchar, por encima de las palabras de Fernández. 

"Tuvo cuatro años para hablar. ¿Por qué no me deja hablar a mi por favor?", le espetó Alberto a Negri y al conjunto macrista en general. 

Ante esto, la reacción de la vicepresidenta Cristina Fernández, sentada a su lado, no dejó de llamar la atención. La titular del Senado, posó la palma de su mano sobre el brazo del mandatario para calmar al presidente.