El mejor amigo de Milei es de la Falkland Company

El presidente sancionó 45 empresas por operar en Malvinas. La de su amigo Eduardo Elsztain no está en la lista. La foto de los dos rezando en Nueva York explica más que cien discursos por cadena nacional.

Lunes, 07 de septiembre de 2026 a las 12 44

En septiembre de 2026, el presidente Javier Milei firmó un decreto que sanciona a 45 empresas extranjeras por operar sobre territorio soberano argentino en Malvinas. La lista incluye a las petroleras que quieren perforar en la cuenca norte de las islas (Navitas Petroleum, Rockhopper Exploration, JHI Associates, Borders & Southern, Noble Corporation), a las consultoras que las asisten técnicamente (Netherland Sewell, Fugro NV) y a una serie de operadoras logísticas y de servicios.

Están las que había que sancionar. Pero faltan dos.

No está FIH Group plc, la empresa británica dueña de la Falkland Islands Company (FIC), la compañía que gobierna Malvinas por carta real de la reina Victoria desde 1852 y hoy controla comercio, transporte, combustibles y explotación pesquera en las islas.

No está Rafael Advanced Defense Systems, la empresa israelí controlada en un 99,9% por el Estado de Israel que fabricó los misiles Sky Sabre desplegados por Gran Bretaña en Malvinas en enero de 2022 —el mayor refuerzo militar británico sobre las islas desde 1982.

Casualidad no fue. Vamos a los datos.

 

Quién es Elsztain para Milei

Eduardo Elsztain no es un empresario más. Es, según reportó El País en marzo de 2025, "el empresario que susurra a Milei". Letra P fue más lejos: "el empresario que le tuvo fe a Javier Milei" antes que ningún otro. La Tercera lo describió lisa y llanamente como "el empresario más cercano a Javier Milei".

Es dueño de IRSA-Cresud, el holding que controla parte de los shoppings más grandes del país, del Hotel Libertador donde Milei vivió antes de mudarse a la Quinta de Olivos, y de una porción importante del Buenos Aires inmobiliario. Rezan juntos —Elsztain es judío ortodoxo y Milei se identifica con la fe judía—, se hospedan juntos cuando el Presidente viaja a Nueva York y comparten mesa desde antes de la asunción.

Esta cercanía no es un detalle biográfico. Es el marco político dentro del cual hay que leer lo que sigue.

 

El 2,54% que dice todo

Desde 2017, Eduardo Elsztain es accionista de la Falkland Islands Company.

Concretamente: tiene el 2,54% de FIH Group plc, la sociedad matriz cotizante en la Bolsa de Londres que controla el 100% de la FIC. Lo hace a través de Dolphin Fund Ltd, una sociedad con domicilio en Uruguay. Es una tenencia minoritaria, sí, pero declarada, activa y sostenida en el tiempo.

Y no siempre quiso quedarse en el 2,54%. En abril de 2017 Elsztain intentó comprar el 100% de FIH Group. Ofertó 300 peniques por acción para hacerse de la compañía entera. La operación fue rechazada por los kelpers y por el gobierno de las islas, que no lo consideraban un accionista "amistoso" para los intereses coloniales británicos. El 13 de abril de 2017, Elsztain retiró la oferta pero conservó el paquete minoritario que todavía hoy figura en los balances de FIH Group.

Es decir: el empresario que hoy es "el que susurra a Milei" es, desde hace ocho años, socio de la empresa que Argentina considera ocupante ilegal de su territorio soberano.

 

Qué es exactamente la Falkland Islands Company

Para dimensionar la ausencia en el decreto hay que entender qué es la FIC. No es una operadora pesquera cualquiera. No es una petrolera exploratoria como Rockhopper. Es la empresa que colonizó Malvinas y todavía la administra.

La Falkland Islands Company fue creada en 1852 por carta real de la reina Victoria con el mandato explícito de establecer la presencia comercial británica en las islas después de la usurpación de 1833. Durante más de un siglo fue, de hecho, el gobierno económico del archipiélago: manejaba el correo, las tierras, la ganadería ovina, los puertos y las cuentas del asentamiento.

Hoy, casi 175 años después, sigue controlando:

  • Comercio minorista: es dueña de los principales supermercados y ferreterías de Stanley (la capital).
  • Transporte: opera concesiones de logística marítima y aérea.
  • Combustibles: distribuye la energía que consumen las islas.
  • Explotación pesquera y petrolera: participa directa e indirectamente en las cuencas.

Sancionar a una empresa por "operar en Malvinas" y dejar afuera a la FIC es como sancionar la ocupación británica de las islas y dejar afuera al Reino Unido. Es un chiste.

Solo que este chiste lo firmó Milei.

 

Y ahora la parte de los misiles

Enero de 2022. Gran Bretaña despliega en Malvinas el sistema antiaéreo Sky Sabre, el refuerzo militar más importante sobre las islas desde la guerra. Reemplaza al viejo Rapier y triplica el radio de defensa aérea. Los misiles se llaman CAMM (Common Anti-air Modular Missile) y forman parte de un contrato con el Ministerio de Defensa británico por £618 millones de libras esterlinas, con un componente específico para el escenario Malvinas —MIC4AD— por £78 millones.

¿Quién fabrica los misiles CAMM? Rafael Advanced Defense Systems, empresa controlada en un 99,9% por el Estado de Israel a través del Ministerio de Defensa. Es la misma empresa que fabricó las Iron Dome que hoy operan sobre Gaza.

Y acá vuelve Elsztain. Entre 2013 y 2020, su holding IRSA-Cresud fue accionista mayoritario de IDBD, un conglomerado israelí que compró por USD 570 millones. Dentro de esa estructura estaba RDC —brazo comercial y de innovación de Rafael. La vinculación fue indirecta y estructural: mientras controlaba IDBD, Elsztain era, transitivamente, socio de la empresa que hoy nos apunta desde las islas.

En septiembre de 2020 la justicia israelí decretó la quiebra de IDBD y Elsztain perdió el control formal. Lo documentaron Clarín y Mining Press. Pero el vínculo empresarial existió durante siete años, coincidentes con la firma y el despliegue del programa Sky Sabre.

 

El decreto como cortina

Ahora se entiende la escenografía completa.

Milei sale por cadena nacional a hablar de Malvinas. Firma un decreto que sanciona a 45 empresas. Los medios titulan "Milei defiende la soberanía". La lista se aplaude en cadenas amigas. Y en esa misma lista faltan las dos únicas empresas que realmente importan.

No es un error administrativo. Es un diseño político. Sancionás a los que no tienen relación con tu círculo íntimo y protegés a los que sí. La cadena nacional es la cortina; las ausencias son la política real.

 

Lo que se juega

Malvinas no se recupera con discursos. Se recupera —o al menos se defiende— aislando comercialmente al ocupante, presionando diplomáticamente a las empresas que lucran con la usurpación y sosteniendo el reclamo argentino en todos los foros multilaterales. Todo eso exige coherencia. Y coherencia es exactamente lo que este decreto no tiene.

Un Presidente que reza con el accionista de la Falkland Company y firma un decreto que la deja intocada, no está defendiendo Malvinas. Está usándola de utilería.

Los ricos siguen más ricos y las islas siguen más ocupadas. Los que pagan la cuenta somos nosotros: los que nos quedamos sin gas mientras el gas de Malvinas se explota afuera, los que nos quedamos sin flota pesquera propia mientras la FIC administra la cuota, los que enterramos a 649 pibes en 1982 mientras hoy los misiles siguen apuntándonos desde el mismo territorio.

Para echar a los ingleses de Malvinas, primero tenemos que echar a Milei de la presidencia.

Se lo debemos a los 323 del Belgrano.

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