En un juego antidemocrático, Cambiemos intenta confundir al electorado y generarse votos ilegítimos e inmorales en otra muestra de total falta de respeto a la voz y derechos del pueblo.

Temerosos de sumarse a las filas de desempleados que al día de la fecha supera el 10%, los funcionarios municipales de Cambiemos inventan ingeniosos trucos para engañar a los votantes.

En estos últimos días previos a las elecciones generales se puede observar en varios municipios del conurbano el "nuevo truco" que refiere al corte de boleta, muchas veces ingeniosamente disfrazado, otras hábilmente escondido, y en algunas, abiertamente fundamentado.

Por ejemplo en Escobar, el candidato a intendente por Juntos por el Cambio, Leandro Costa, hacía llegar su carta de conocimiento a los vecinos junto a su boleta en la parte de intendente y el resto con la totalidad de la boleta del Frente de Todos. 

Corte de Boleta en Escobar

En otro distrito del conurbano como el de San Miguel, distrito que pertenece a Cambiemos, su intendente Jaime Méndez ordenó a sus empleados que salieran a repartir su boleta completa del Frente de Todos y, de este modo, pudo obtener la victoria en las PASO.

Un intendente de Macri ya reparte boletas de Alberto y Cristina

Se estima que serán 5 mil los funcionarios que abandonarían sus funciones en el caso de que Juntos por el Cambio no sea reelecto en las próximas elecciones que se disputarán el domingo. Y todo indicaría que el panorama será sombrío para Mauricio Macri, ya que perdió por más de 15 puntos en las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias (PASO).

De esos 5 mil dirigentes en función, 3500 responden a Nación y 1500 ejercen en la provincia de Buenos de Aires. No resultaría raro que tanto los esfuerzos como los fondos de la Provincia están destinados a asegurarse algunos refugios entre las intendencias del conurbano.

Es por eso que hace unos días atrás, la "líder espiritual" de Cambiemos Elisa Carrió, tildó de "traidores" a los intendentes propios por utilizar el corte de boleta en la provincia de Buenos Aires y los acusó de "cobardes por no dar la cara".

Sin embargo, poco importó el llamado de atención de una de sus conductoras y en esta especie de sálvese quién pueda, el mecanismo se convirtió en tendencia y en el momento que los principios entran en revisión, la lealtad es descartada por obsoleta.