La Corte Suprema de Brasil prorrogó este viernes de forma indefinida la prisión domiciliaria del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado.
La decisión fue adoptada por el magistrado Alexandre de Moraes, encargado del proceso, quien justificó la medida por razones humanitarias debido a la delicada situación de salud del ex mandatario. El exmandatario, de 71 años, cumple la pena en su acomodada residencia en Brasilia desde marzo, cuando se le concedió el beneficio por 90 días para recuperarse de una neumonía.
Te puede interesar
El plazo vencía la semana pasada, pero el juez Alexandre de Moraes extendió la medida al reconocer que Bolsonaro muestra una "mejoría clínica", no solo de la neumonía sino del resto de afecciones de salud que padece, según el documento de la decisión.
“En estos momentos, mantener el arresto domiciliario humanitario es razonable, apropiado y proporcionado”, dictaminó el juez, sin fijar un nuevo plazo para revisar la decisión.
De acuerdo con la sentencia, la defensa de Bolsonaro deberá entregar a la Policía Federal en un plazo de 48 horas diez armas registradas a nombre del exjefe de Estado, entre pistolas, escopetas y carabinas, como condición para mantener el régimen de arresto domiciliario. El beneficio había sido concedido originalmente el 24 de abril por un plazo de 90 días para permitir la recuperación de Bolsonaro tras una bronconeumonía.
Te puede interesar
¿Por qué pidieron que Bolsonaro vaya a prisión común?
Un episodio en junio amenazó con enviarlo de vuelta a prisión cuando una pistola Glock 9 milímetros fue confiscada a uno de sus escoltas al ser interceptado en un control de tránsito regular en Brasilia sin documentación que justificara su portación.
Ante esta situación, su defensa alegó que el equipo de seguridad del expresidente había inutilizado el arma con el retiro de una pieza, debido a los medicamentos psiquiátricos que utiliza Bolsonaro.
Al percatarse de que la pistola no funcionaba, el ultraderechista pidió a su escolta que la revisara y, posteriormente, en un breve interrogatorio policial, Bolsonaro reconoció ser el dueño del arma y haberla mantenido en su domicilio.
Ante esta situación, Moraes decidió no penalizarlo por el hallazgo de la pistola, pero determinó que no podía seguir en posesión de ningún arma, ordenando el control sobre la decena de armas de fuego, entre pistolas, rifles y revólveres que el político tiene registradas a su nombre, recordando que Bolsonaro fue condenado en septiembre del año pasado por fraguar un plan para aferrarse al poder tras perder las elecciones en 2022 ante el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva.
El ex mandatario arrastra diversas complicaciones médicas que, según su entorno, se relacionan con la puñalada sufrida durante la campaña electoral de 2018. Entre los trastornos reportados figuran crisis recurrentes de hipo y vómitos, asociados a la neumonía bilateral por broncoaspiración, según el equipo médico que lo asiste.