La exhibición de la bandera tuvo consecuencias: la prensa de Reino Unido pidió que se reabran las negociaciones por Malvinas porque "no pueden ser británicas para siempre"

Tras los festejos de la Selección Argentina en el Mundial 2026, el influyente columnista Simon Jenkins pidió usar el "sentido común geográfico" para resolver la disputa.
 

Viernes, 17 de julio de 2026 a las 11 52

Por Thomas Dos Reis

Viernes, 17 de julio de 2026 a las 11:52

El posicionamiento político de los jugadores argentinos tras la victoria ante Inglaterra por las semifinales de la copa del Mundo mostrando una bandera que decía "Las Malvinas son argentinas" tuvo sus consecuencias y el debate llegó a la prensa de Reino Unido. Este viernes, un reconocido medio planteó que las islas "no pueden ser británicas para siempre".

Mientras algunas señales tildaron el gesto de los futbolistas de "arrogante", el prestigioso diario The Guardian publicó una columna en la que insta formalmente al Reino Unido a retomar las negociaciones diplomáticas con la Argentina.

"No pueden ser británicas para siempre" fue el fuerte mensaje que compartió el columnista Simon Jenkins. Desde ese concepto, el periodista repasó distintos procesos de descolonización impulsados por Londres a lo largo de las últimas décadas y puso el horizonte sobre las Las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

 

La columna del medio The Guardian sobre las Malvinas

En la columna, el periodista Simon Jenkins afirmó que es necesario que el Reino Unido reabra las negociaciones por la soberanía de las Islas Malvinas con Argentina y aseguró que “no pueden ser británicas para siempre”, e incluso recordó que todos los años gastan alrededor de 60 millones de libras esterlinas en defensa.

La columna publicada por The Guardian tras la victoria de Argentina se tituló “’¿Las Malvinas son Argentinas?’ No exactamente, pero las Malvinas no pueden seguir siendo británicas para siempre”, y planteó si no sería “demasiado pedir que surja una negociación tras la semifinal”. “¿Acaso nada bueno puede seguir al abrazo entre Lionel Messi y Harry Kane?”, se preguntó.

“Ninguno de los territorios de la época imperial británica tiene derecho eterno a permanecer como está, y mucho menos uno que le cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras esterlinas al año en gastos de defensa. En el caso de las Malvinas, su estatus de territorio de ultramar ha sido defendido con firmeza por sucesivos gobiernos, principalmente como el precio de la victoria en la guerra de las Malvinas en 1982”, aseguró el columnista.

En el texto, además, recordó que antes de la guerra los gobiernos británicos negociaban la transferencia de la soberanía de las islas, y que hubo acuerdos en 1971 para que los isleños pudieran viajar, comerciar, estudiar y atenderse en hospitales continentales, y que cientos de argentinos viajaban todos los años como turistas.

Finalmente, el artículo lamentó la invasión militar dispuesta por la dictadura argentina en 1982, haciendo hincapié en los esfuerzo de Estados Unidos y Perú para evitar el conflicto: “Tal fue la lógica de la guerra que, una vez que comenzó, requirió una ‘victoria’. Un trato podría haber salvado a cientos de vidas y miles de libras”.

Por el otro lado, Jenkins fustigó que ese enfrentamiento haya congelado la discusión durante más de cuarenta años por parte del Reino Unido, argumentando que los resultados del referéndum de 2013 no son justificación suficiente para la inacción.

“Tal como están las cosas, las Malvinas deben seguir existiendo como una fortaleza militar aislada, al otro lado del mundo, lejos de su generoso protector, Gran Bretaña. Pero tarde o temprano, un gobierno británico tendrá el valor de reanudar las negociaciones. Por ahora, el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Defensa simplemente posponen el problema”, señaló.

Y concluyó: “Sería gratificante que la bandera de las Malvinas ondeando en un partido de fútbol impulsara a alguien a actuar. Lo dudo mucho”, cerró el artículo.

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