El presidente Javier Milei brindó su discurso en la 81º Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), donde combinó una dura arremetida contra el organismo internacional, la ratificación de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y una encendida defensa del desarrollo libre de la Inteligencia Artificial.
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Al inicio de su exposición, el mandatario planteó la impronta de su gestión desde la llegada al poder: "Cuando asumimos el gobierno de un país en ruinas, al borde de la peor crisis de su historia tuvimos algo claro desde el principio: nuestros problemas debían enfrentarse con absoluta sinceridad", comenzó diciendo, para luego advertir que "siempre es preferible decir una verdad incómoda por sobre una mentira confortable".
Duros cuestionamientos al rol y la efectividad de las Naciones Unidas
Inmediatamente después, cargó de lleno contra las Naciones Unidas al analizar el recorrido histórico de la institución: "Hace 78 años esta casa declaró que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Palabras nobles cuyo estilo comparto plenamente. Para este fin se comprometió a hacer respetar el derecho internacional, a defender las soberanías de las naciones y ofrecer un foro donde los conflictos se resolvieran por la cooperación en vez de resolverse por las armas. Ese era el propósito original, el contrato que todos firmamos pero hoy lamentablemente es momento de reconocer que ese pacto sagrado, en los hechos, se rompió. Esto es: se convirtió en una organización inútil que solo sirve para alimentar una casta de parásitos fatalmente arrogantes y disfrazados de burócratas bienintencionados", disparó.
En esa misma línea, profundizó sus cuestionamientos a la actuación global del organismo: "Quienes deberían garantizar la seguridad colectiva y los derechos humanos fracasaron en la tarea. En su lugar, permitieron el caos, la violencia y el terrorismo internacional. Los supuestos defensores de los derechos humanos apañaron a dictaduras sanguinarias y regímenes, votaron sistemáticamente en contra de Israel mientras hacían silencio frente al terrorismo islámico y ante genocidios de cristianos en el África".
Reclamo por las Islas Malvinas y denuncia de acciones unilaterales británicas
En un segundo tramo de su disertación, el jefe de Estado enfocó su mensaje en el Atlántico Sur y acusó a la ONU de inacción: "Como si fuera poco, una organización que se propuso defender la soberanía territorial de sus miembros decidió mirar para el otro lado respecto a la situación de las Islas Malvinas".
Sobre el reclamo argentino, sostuvo que "Malvinas es para nosotros una causa nacional y es también una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar. Hace 50 años, esta misma asamblea aprobó la resolución 31/49 que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa permaneciera abierta. 50 años después, la situación no ha cambiado pero las unificaciones unilaterales continúan. Hoy el proyecto Sea Lion avanza hacia la extracción de petróleo en la plataforma continental argentina correspondiente a la cuenca Malvinas norte mediante licencias británicas que Argentina rechaza por ilegales e ilegítimas".
Al respecto, enfatizó la postura legal del país frente a la explotación de recursos: "toda actuación en este sentido no autorizada por la Argentina constituye un acto ilícito tanto a la luz del derecho internacional, incluida la Convención de las Naciones Unidas sobre el derecho del mar como del derecho interno argentino. Por eso quiero plantear una pregunta ¿de qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos pero impotente frente a la realidad?".
Ante esta falta de aplicación efectiva, remarcó que "no faltan palabras y resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra tenga peso en los hechos pierde lo más importante; su autoridad", al tiempo que marcó diferencias con administraciones pasadas al afirmar que "durante demasiado tiempo los gobiernos argentinos optaron por una defensa discursiva, nosotros elegimos una defensa pacífica, práctica y efectiva".
Asimismo, rechazó la postura británica sobre los habitantes del archipiélago citando los antecedentes del propio foro: "como esta misma asamblea ha determinado en numerosas resoluciones el principio de libre determinación no aplica en este caso ya que se trata de una población implantada por la potencia ocupante sobre un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa". Y agregó una reflexión dirigida a Londres: "Ese principio existe para liberar a los pueblos colonizados no para consagrar situaciones derivadas de la colonización. Si el Reino Unido sostiene un interpretación selectiva al principio de libre determinación respecto de las Islas Malvinas deberá explicar también cómo concilia ese criterio con los debates de autodeterminación dentro de su propio territorio".
Para cerrar el capítulo diplomático, volvió a formular una propuesta formal: "a reanudar las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía como lo requiere el derecho internacional y también nuestra invitación a proceder sin demora a intercambiar opiniones con miras a la cuestión relativa y la controversia referida a la explotación de los recursos naturales".
La Inteligencia Artificial como frontera de desarrollo y rechazo a la regulación estatal
En otra sección destacada de su presentación, Milei abordó la transformación tecnológica global e incluyó a la Argentina en el proceso: "ante la Inteligencia Artificial, Argentina se ubicará a en la vanguardia de la libertad. Tenemos los minerales críticos, la energía, el talento y la capacidad para competir en cada eslabón de esa cadena de valor".
La Inteligencia artificial o superinteligencia, como dice el presidente Donald Trump, puede multiplicar nuestra productividad en órdenes de magnitud, que todavía no comprendemos. Trayendo a Adam Smith: la inteligencia artificial será la fábrica de alfileres del siglo XXI, y mucho más".
Sobre la regulación de esta tecnología, el Presidente marcó una posición firme contra la intervención estatal: "eso exige prudencia, pero prudencia no significa miedo", reafirmando el compromiso de su gestión de no regular preventivamente. En ese sentido, fundamentó: "Cuando escuchamos que el Estado debe controlar la inteligencia artificial, conviene recordar algo elemental. El Estado no es una criatura abstracta, sino hombres, funcionarios y burócratas, y concederle el control sobre la innovación es conceder a algunos, en el mejor y más ingenuo de los casos, la facultad de limitar lo que los demás pueden crear."
Para atraer inversiones tecnológicas, detalló que "queremos ser el lugar más competitivo al mundo para desarrollarla, con un marco jurídico de vanguardia, el compromiso de no regular de manera preventiva, responsabilidad limitada para las empresas que operen con agentes de IA y beneficios fiscales". Además, le dio un marco geopolítico al tema al señalar que "la inteligencia artificial no es un asunto geopolíticamente neutral. Es necesario que sea Occidente quien lidere el desarrollo de la tecnología para asegurarnos que sea acorde a nuestros valores fundamentales libertarios".
Convocatoria a inversores internacionales
Hacia el cierre, realizó una convocatoria directa al capital internacional destacando los recursos estratégicos del país: "La voluntad de transformar nuestras posibilidades en poder nacional. Queremos una Argentina próspera, influyente y poderosa. No para someter a otras, sino para ser libres. No para conquistar a otros, sino para que nuestro destino sea decidido por los argentinos".
En un llamado explícito a la inversión externa, expresó: "Por eso, a los hombres y mujeres libres del mundo, a los científicos, a los emprendedores, a los creadores, a quienes soñaron con una tierra donde comenzar de nuevo, les digo miren al sur. Van a encontrar una tierra inmensa de campos fértiles, de petróleo, de minerales y de talento humano. Una tierra que recibió a millones que cruzaron océanos con la esperanza de que sus hijos vivieran mejor que ellos y construyeron una de las naciones más prósperas de la tierra. Tenemos la responsabilidad de estar a la altura de esto. No sabemos cómo será exactamente el mundo que están naciendo pero sí sabemos qué clase de nación queremos ser cuando llegue".
Declaraciones posteriores y agenda oficial en Estados Unidos
Tras la alocución oficial, el Presidente reafirmó sus convicciones sobre el archipiélago austral durante una entrevista periodística, señalando que "vamos a lograr en algún momento por la vía diplomática recuperarlas" y comparando la situación con antecedentes históricos de la diplomacia británica: "Esto ya ha pasado en otro momento con Reino Unido, lo ha hecho con Hong Kong ¿por qué no debería hacerlo con nosotros?. Además ellos tiene grandes problemas, hoy ya está pidiendo fragmentarse Escocia, Gales e Irlanda del Norte". Al ser consultado por manifestaciones de figuras políticas británicas sobre su relación con Estados Unidos, desestimó la relevancia de dichos acercamientos afirmando: "No me importa porque son argentinas por historia, derecho y geografía”.
La agenda del mandatario en Estados Unidos continuará con su participación en la conferencia sobre valores occidentales, libertad económica y seguridad estratégica, una reunión con empresarios del Consejo de las Américas y un encuentro con el rabino Simón Jacobson. Para la jornada posterior, tiene previsto exponer ante el Club Económico de Nueva York, reunirse con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y participar de un encuentro de líderes latinoamericanos previo a su regreso a Buenos Aires.