Milei miente, Majul asiente: el "máximo histórico" que no aparece en ningún dato

En esta nota vamos a hacer lo que Majul no hizo. Vamos a contrastar la frase con los datos. No con los míos: con los que publican los organismos oficiales, las cámaras empresarias y las consultoras privadas que miden el mercado interno todos los meses.

Martes, 04 de agosto de 2026 a las 11 28

Anoche, en la pantalla de LN+, Milei repitió una de esas frases que quedan en el aire como si fueran verdades reveladas: "el consumo está en su máximo histórico". Majul, del otro lado del escritorio, asintió. No repreguntó, no puso un número arriba de la mesa, no le pidió una fuente. Asintió, como el que ya sabe que su trabajo, en esa silla, no es incomodar al que se sienta enfrente.

Vamos a hacer lo que Majul no hizo. Vamos a contrastar la frase con los datos, tal como lo hacemos a diario en el programa "Algo salió mal", el stream de Data Diario que se emite de lunes a jueves de 9 a 11 horas. Pero no con datos míos: con los que publican los organismos oficiales, las cámaras empresarias y las consultoras privadas que miden el mercado interno todos los meses.

 

El consumo masivo lleva seis meses en rojo

Empecemos por el indicador más amplio: consumo masivo. Es lo que Scentia mide todos los meses en supermercados, autoservicios, mayoristas y comercios de cercanía. Junio de 2026 cerró con una caída interanual del 2,7%. Es el sexto mes consecutivo en negativo. El acumulado del primer semestre marca -2,9%. Si tomamos enero de 2023 como base 100, junio de 2026 marca 83 puntos.

Traducido: por cada cien pesos que la gente gastaba en consumo masivo antes de Milei, hoy gasta ochenta y tres.

Ese es el punto de partida. No es un invento mío, no es una consultora opositora, no es un cálculo alternativo. Es Scentia, la misma que consultan los gerentes de marketing de todas las cadenas cuando arman las promociones semanales.

 

La carne se derrumbó a un piso de veinte años

Segundo dato duro: carne vacuna. La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca —el organismo oficial del Gobierno de Milei— publicó que el consumo per cápita cayó a 47,3 kilos por habitante al año. Es el piso más bajo en veinte años. Cuatro kilos menos por persona que hace apenas doce meses.

Esto merece una detención. En un país que se construyó culturalmente alrededor del asado, comer cuatro kilos menos de carne por año y por persona no es un dato estadístico. Es un cambio de vida. Es la familia que reemplaza el corte del domingo por un guiso de arroz, es el jubilado que corta el pedazo por la mitad, es el hijo que empieza a decir "no tengo hambre" para que le toque a la hermana. La carne, en la mesa argentina, es un termómetro social. Y el termómetro marca hipotermia.

 

La leche fluida perdió once millones de litros

Tercer dato: leche. El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), que trabaja con datos oficiales de producción, existencias, importaciones y exportaciones, reportó que en el primer cuatrimestre de 2026 se vendieron once millones de litros menos de leche fluida que en el mismo período de 2025.

Y OCLA hace una advertencia que vale la pena leer con atención: los tres cuatrimestres más bajos de venta de leche fluida en el mercado interno desde 2015 son todos de la era Milei. Los tres. Nunca se vendió tan poca leche como bajo este Gobierno. Mientras tanto, crecen los productos que sustituyen a la leche por precio: rayados, bebidas con lácteos, margarinas. Es decir: la gente no dejó de necesitar el vaso de leche. Dejó de poder pagarlo.

 

Los autos cero kilómetro se hundieron un 30 por ciento

Cuarto: el mercado automotor. ACARA publicó los patentamientos de julio. Se vendieron 43.758 unidades cero kilómetro, contra 62.818 del mismo mes del año pasado. Caída del 30,3% interanual. La peor del año. El acumulado 2026 ya arrastra un -12,8%.

Un auto cero es un termómetro clásico del consumo aspiracional: lo compran los sectores medios y medios altos, con crédito, con ahorro o con plan. Si cae un tercio en un mes, significa que hasta ese sector, el que el oficialismo dice representar, dejó de poder o de querer estirar la mano.

 

Los supermercados venden un tercio menos que en 2023

Quinto dato: supermercados. La encuesta oficial del INDEC, analizada por Politikon Chaco, muestra que en los primeros cinco meses de 2026 las ventas cayeron 4,3% contra 2025 y 33,4% contra 2023. Ese es el número que hay que subrayar: un tercio menos que antes del ajuste.

Ese es el "máximo histórico" del que habla Milei. Un máximo histórico, sí, pero al revés: el máximo histórico de retracción del consumo en supermercados desde que INDEC empezó a medirlo.

 

La industria manufacturera con catorce de dieciséis ramas en rojo

Sexto: industria. Mayo de 2026 contra mayo de 2025 marcó una caída del 5,7%. De las dieciséis ramas industriales que releva INDEC, catorce cayeron. Electrodomésticos: -34,1%. Maquinaria agrícola: -29,6%. Cuando la maquinaria agrícola cae treinta por ciento, no está cayendo un rubro cualquiera: está cayendo la posibilidad de que el campo, el sector que Milei presenta como el motor de la economía, invierta en producción.

 

Turismo, cemento: la lista sigue

Séptimo dato: turismo interno. La CAME informó que las vacaciones de invierno 2026 cerraron con un gasto real 5,6% menor que en 2025. Mar del Plata terminó la primera semana con 25% de ocupación hotelera. Necochea, 19%. En una ciudad turística en temporada, 25% de ocupación es prácticamente estar cerrado con las luces prendidas.

Octavo: construcción. La Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP) reportó que los despachos acumulan tres meses consecutivos de baja y están 24,4% abajo de los niveles de 2023. Un cuarto abajo de la actividad previa al ajuste. Menos obra pública, menos obra privada, menos changas para el laburante que vive de la construcción.

 

¿A quién le habla Milei?

Cuando frente a este cuadro de situación un presidente aparece en televisión y dice que "el consumo está en su máximo histórico", hay que hacerse una pregunta: ¿a quién le habla?

No le habla al que abre la heladera y encuentra menos cortes. No le habla al que dejó de mandar al chico con la vianda de yogur porque el yogur pasó a ser lujo. No le habla al comerciante que baja la persiana temprano porque no entra gente. No le habla al concesionario que ve pasar la semana sin patentar una unidad. No le habla al hotelero de Mar del Plata que ve el pasillo vacío.

Le habla a otro. Le habla al inversor que celebra el riesgo país. Le habla al operador financiero que festeja el carry trade. Le habla al empresario amigo que recibió el RIGI, el DNU o la reforma laboral hecha a medida. Le habla a los de arriba. Y les dice, en clave: no se preocupen, todo bien, la máquina que transfiere plata desde abajo hacia arriba sigue funcionando.

Porque eso es lo que hay que entender. El único consumo que está en su máximo histórico es el de los que viven de la timba, del interés, del RIGI, del dólar barato para importar y del salario planchado para exportar mano de obra a precio de saldo. Para ellos, sí, es un máximo histórico. Nunca ganaron tanto por hora de trabajo ajeno. Nunca acumularon tanto con tan poca inversión productiva.

Abajo, en cambio, la mesa está más vacía cada mes. Se compra menos supermercado, menos carne, menos leche, menos auto, menos vacaciones, menos ladrillo. Se produce menos industria, menos electrodoméstico, menos herramienta.

 

La pregunta que Majul no hace

Y acá aparece la responsabilidad del oficio. Un periodista es alguien que, cuando el poder afirma, contrasta. No que asienta. Cuando Milei dice "máximo histórico", el trabajo de Majul —o de cualquiera que se siente en esa silla— es abrir un pantallazo con INDEC, con ACARA, con Scentia, con OCLA, con la CAME, y preguntar: presidente, ¿cómo se concilia lo que usted dice con lo que muestran los datos oficiales?

Esa pregunta no se hizo. Y no se hizo porque hace tiempo que el periodismo mainstream renunció a hacerla. Prefiere ser altavoz. Prefiere ser el testigo cómplice que sonríe mientras la cifra falsa flota en el aire y se convierte, por repetición, en verdad publicada.

Nosotros no nos vamos a resignar a eso. Cada vez que Milei diga una frase que los datos desmienten, vamos a bajar los datos a la mesa. No porque tengamos vocación de correctores. Porque el pueblo tiene derecho a que le digan la verdad, no a que le vendan un relato que niega lo que ve todos los días cuando abre la heladera.

Milei miente. Majul asiente. Y la mesa, abajo, sigue más vacía cada mes.

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