Noviembre nos subió todo menos lo que cobramos

Desde el 1 de noviembre, el colectivo bonaerense sube 5%, el porteño 3,9% y el gas del conurbano 3,65%. La jubilación, 1,93%. Las paritarias, entre 1,6% y 1,9%.

Lunes, 02 de noviembre de 2026 a las 13 21

El domingo empezó noviembre y, como cada primero de mes, la Argentina amaneció un poco más cara. No fue un tarifazo: nadie salió a anunciarlo, no hubo cadena nacional ni conferencia. Fue lo que ya se volvió costumbre: un poco más en el colectivo, un poco más en el gas, un poco más en la luz, en la prepaga, en el alquiler. Lo escribo hoy porque la costumbre es justamente lo peligroso. Cuando el empobrecimiento se vuelve rutina, deja de ser noticia.

Primero, los números. Según los cuadros de cada jurisdicción, el colectivo y el subte porteños suben 3,93% (Resolución 231/SECT/2026 de la Ciudad) y el colectivo bonaerense, 5% (el mínimo pasa de $ 1.215 a $ 1.276). Los peajes de la Ciudad, 3,9%. En el AMBA, la luz de Edenor sube 3,18% y la de Edesur, 2,94%; el gas de Metrogas en el conurbano, 3,65%. Las prepagas, entre 1,7% y 2,95%. Los contratos de alquiler que todavía ajustan por el índice del Banco Central (ICL) pegan un salto de 37,11% de una vez.

Ahora, lo que cobramos. La ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social) aplicó en noviembre una movilidad de 1,93%, que es la inflación de septiembre medida por el INDEC. La jubilación mínima queda en $ 444.158: son $ 8.410 más que en octubre. El bono sigue en $ 70.000, el mismo número desde marzo de 2024. En 2025 el Congreso sancionó la Ley 27.791 para llevarlo a $ 110.000 y dar un aumento de 7,2%; Milei la vetó y en agosto de ese año Diputados no consiguió los dos tercios para insistir. Los que trabajan no están mucho mejor: Comercio cerró 1,9% para noviembre, los bancarios 1,9%, la construcción 1,7% y los estatales nacionales 1,6%, un acuerdo que ATE no firmó.

La comparación no necesita adjetivos. El boleto porteño sube con la inflación del mes anterior más dos puntos. La jubilación sube con la inflación y nada más. Una regla protege la tarifa; la otra deja al jubilado siempre un paso atrás. El que viaja en colectivo todos los días y cobra la mínima pierde dos veces: cuando paga y cuando cobra.

Hay que ser justos con quién fija qué. El boleto porteño lo fija la Ciudad; el bonaerense, la Provincia, con una fórmula atada a la inflación. Pero la jubilación, el bono, la luz, el gas y el sueldo de los estatales nacionales los decide el Gobierno nacional. Y la Zona Fría también.

Porque noviembre trae otro golpe que todavía no llegó a las facturas. El 13 de octubre se publicó el Decreto 1161/2026, que promulgó la reforma de la Zona Fría (Ley 27.828). Quedan afuera 94 municipios bonaerenses —Mar del Plata, Bahía Blanca, Tandil, Olavarría, Junín, Pergamino— y unos 1,24 millones de hogares que tenían el descuento automático. Para recuperarlo tienen que inscribirse en el Subsidio Energético Focalizado y demostrar que son vulnerables. La oficina de defensa del consumidor de Chacabuco estima que las facturas pueden subir entre 50% y 100%. Es una estimación, pero la dirección es clara.

 

¿Y los salarios?

Y noviembre no es un mes aislado. Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), con el índice del INDEC, en julio los salarios registrados estaban 7,9% por debajo de noviembre de 2023 en términos reales: los privados, 3,4%; los estatales, 15,8%; los de la administración nacional, 35,9% contra diciembre de 2023. Según Chequeado, la jubilación mínima con bono perdió 9,3% en el mismo período, y el bono solo compra 57% menos que en marzo de 2024. Y lo que viene no es alentador. El presidente de YPF, Horacio Marín, reconoció que el precio del surtidor está 25% por debajo del petróleo. AySA pidió una recomposición de 22,6% para el agua. Las consultoras esperan una inflación de octubre cercana al 2%, que el INDEC publica el 12 de noviembre: más de lo que cerraron casi todas las paritarias de este mes.

Alguien va a decir que el índice de salarios del INDEC dio 2,7% en agosto, por encima de la inflación de ese mes. Es cierto, y lo dejo dicho. Pero un mes no borra casi tres años de caída, y las paritarias que se firmaron para noviembre ya vienen con techo. Lo que cobramos se ajusta mirando para atrás; lo que pagamos, mirando para adelante.

Mi lectura es simple. No estamos frente a un error de cálculo ni a un desajuste pasajero. Es un modelo que eligió proteger las tarifas, la recaudación y el superávit, y que le pasa la cuenta a los que viven de un sueldo o de una jubilación. No hace falta un tarifazo cuando se puede ajustar en cuotas.

Cada día que pasa somos más pobres. Cada día que pasa vivimos peor. No es un error: es el plan.

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