El precandidato presidencial por el Frente de Todos ya comenzó a planear su futuro plan de gobierno.

La conformación de un equipo de gobierno correrá por su cuenta. Cuenta con una experiencia exitosa como ministro coordinador junto a Néstor Kirchner, entre 2003 y 2007 y en caso de alcanzar la presidencia volverá a darle rango de primer nivel a algunas carteras que fueron devaluadas por Mauricio Macri en septiembre del año pasado.

Así, su prioridad será en Salud, Ciencia y Tecnología y Trabajo volverán a ser ministerio si gana las elecciones el Frente de Todos. El mismo destino pueden correr las ahora secretarías de Energía, Turismo y Cultura. No debería extrañar a nadie, tampoco, si durante la campaña Fernández anunciara la puesta en marcha de nuevas áreas de esa jerarquía, como por ejemplo Juventud o Telecomunicaciones.

Respecto a lo económico, la intención es que haya un solo ministro, a diferencia de lo que propuso Mauricio Macri al comienzo de su mandato, cuando intentó dividir esa cartera para diluir su peso específico. La Cancillería, Defensa, Seguridad, Educación, Justicia, Producción y Desarrollo Social mantendrían su lugar en el organigrama. Es probable que el área de Obra Pública salga de la órbita del Ministerio del Interior, quizás para fusionarse con Transporte.

Además se supo que habrá lugares para gobernadores, los sindicatos y las organizaciones sociales y políticas que apoyaron su candidatura. En ese sentido, aunque CFK no tendrá influencia en el armado, a nadie debería sorprender si en diciembre aparece un dirigente de La Cámpora jugando un rol importante en el gabinete. También habrá lugar para dirigentes que depusieron sin chistar sus ambiciones en el cierre de listas o que dieron un paso al costado de su propia precandidatura presidencial para abrirle camino. No se trata solamente de dejar a todos contentos (algo que, por otra parte, resulta imposible). Fernández sabe que necesita el apoyo de todos para poder gobernar.