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Drama en discapacidad: Un hombre en silla de ruedas sale a trabajar de repartidor por necesidad

La historia de Leonardo conmueve al país, en medio del drástico ajuste que sufrieron las personas con Discapacidad desde que asumió Javier Milei. 

Miércoles, 18 de marzo de 2026 a las 15 08

Por Redacción

Miércoles, 18 de marzo de 2026 a las 15:08

En un contexto económico asfixiante la historia de Leonardo Soria se volvió viral como el rostro de la precarización que atraviesan miles y miles de personas con discapacidad que quedaron desprotegidas por las políticas de ajuste del Gobierno nacional. 

De 40 años y padre de un adolescente de 15 años y beneficiario de una pensión por discapacidad que quedó pulverizada por la inflación, Leonardo recorre las calles de Buenos Aires en su silla de ruedas trabajando para una aplicación de envíos.

Su testimonio, fue recogido por el periodista Justo Lamas de C5N, expone la cruda realidad de miles de ciudadanos que, bajo la administración de Javier Milei, deben recurrir al pluriempleo o a la economía de plataformas para cubrir necesidades básicas aún con dificultades físicas severas ya que el Estado no garantiza.

Números que no cierran: pensión vs. costo de vida

Leonardo comenzó esta actividad en diciembre de 2025, cuando la brecha entre sus ingresos fijos y los gastos familiares se volvió insostenible. Actualmente, el monto de la pensión por discapacidad está fijado en $328.000, una cifra que resulta insuficiente para mantener un hogar, especialmente ante el inicio del ciclo lectivo. "Con las cosas que están un poco más caras, la verdad que se dificulta. Ahora comienza el colegio mi nene y es todo gasto. Todos los días es una moneda", relató el trabajador mientras cumplía su jornada diaria.

Para intentar revertir este déficit, Leonardo trabaja entre 6 y 8 horas diarias como repartidor, logrando sumar aproximadamente $60.000 por jornada. "Esto ayuda la verdad", explicó, aunque aclaró que este ingreso extra apenas sirve para la supervivencia inmediata: "Es algo que no me salva, pero me ayuda para vivir en el momento".

El juicio social y las barreras invisibles

Más allá de la dificultad física y económica, Leonardo reflexionó sobre la mirada del otro y la falta de empatía hacia quienes enfrentan discapacidades en un mercado laboral cada vez más hostil. Para él, el delivery es la única opción viable que encontró para generar ingresos con autonomía, a pesar de los riesgos que implica circular en silla de ruedas entre el tráfico porteño.

"Cuesta entender como juzga la gente sin conocer. Viven una realidad que por ahí para lo público no se dan cuenta pero muchas veces es muy difícil de sobrellevar", manifestó con dolor. Tras retirar un pedido en una tienda de café, Leonardo continuó su recorrido, apurando el paso para maximizar sus ganancias en una ciudad que, para muchos, se ha vuelto prohibitiva.

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