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"1917": El infarto contrarreloj que arrasó en los Oscar ya disponible en una plataforma en streaming

La joya ganadora de 3 premios Oscar que redefine el cine de guerra con un ritmo frenético y una fotografía espectacular ya disponible en plataformas.

Viernes, 01 de mayo de 2026 a las 20 37

Por Cristopher Martínez

Viernes, 01 de mayo de 2026 a las 20:37

1917, una de las películas más ambiciosas y elogiadas de la última década, se estrena este fin de semana en el catálogo de Prime Video. Esta producción, dirigida por el aclamado Sam Mendes, ofrece una experiencia cinematográfica inmersiva que redefine el género bélico.

El film retrata con crudeza los horrores de la Primera Guerra Mundial a través de los ojos de dos jóvenes soldados británicos. Ambos deben cumplir una misión suicida contrarreloj: atravesar el frente enemigo para entregar un mensaje vital que podría salvar a miles de compañeros.

Premios y reconocimientos

La película no solo cautivó al público, sino también a la crítica especializada. En la 92ª edición de los Premios Oscar, obtuvo 10 nominaciones, incluyendo las categorías de Mejor Película y Mejor Director. Finalmente, se alzó con tres estatuillas doradas por:

  • Mejor Fotografía (destacando su innovador uso del plano secuencia).

  • Mejor Sonido.

  • Mejores Efectos Visuales.

Además, su éxito se consolidó en los Globos de Oro, donde triunfó como Mejor Película - Drama y Mejor Dirección, reafirmando su lugar como un clásico moderno del cine de guerra.

Sam Mendes y la guerra en tiempo real: Inmersión, técnica y memoria

Para Sam Mendes, la decisión de filmar 1917 como una única secuencia continua no fue un alarde técnico, sino una necesidad narrativa para conectar al público con la urgencia del relato. "Una vez que tuve la idea de que eran dos horas en tiempo real, me pareció natural conectar al público de una manera que sintieran que no podían salir. Funciona como un thriller con un reloj que corre", explica el director en NPR. Esta elección buscaba un "avance constante y ligeramente amenazante" para recorrer cada paso y respirar cada aliento con los protagonistas. Según Mendes, en la guerra los seres humanos son obligados a enfrentarse a lo que significa estar vivo y a sacrificar por los demás, y el cine debe reflejar eso de forma visceral: "Si uno de esos actores es Leonardo DiCaprio, sabes que no va a morir; por eso me pareció apropiado que los dos hombres a los que seguimos sean, en cierto sentido, desconocidos".

La historia tiene una raíz profundamente personal, inspirada en los relatos que su abuelo —un gran narrador, carismático y magnético— le contó recién a los 70 años sobre su experiencia como mensajero en 1916. "Era un hombre pequeño y lo enviaban porque la niebla solía colgar a unos seis pies en tierra de nadie y él, al medir cinco y medio, no era visible. Esa imagen se quedó conmigo", confiesa Mendes. Para él, esta película es un acto de "masoquismo a gran escala" motivado por la necesidad de contar una parte de su infancia y de la historia de su familia: "En Inglaterra encontrarás muchos más monumentos a los perdidos de la Primera Guerra Mundial que de la Segunda; arroja una sombra cultural aún mayor".

La naturaleza como testigo y el desafío del cine original

Más allá del conflicto humano, Mendes introdujo un personaje inesperado en la película: el mundo natural. En un paisaje devastado donde los alemanes talaron árboles y quemaron ciudades, la primavera de 1917 ofrece un contraste poético. "Las ratas son los habitantes de la tierra, los humanos estamos de paso. La naturaleza volverá a empujar esas hojas y se reirá de las hormigas que están causando tanta destrucción", reflexiona en NPR. Esta visión se plasmó en un rodaje de precisión quirúrgica, detallado en Vanity Fair, donde cada ubicación tuvo que medirse paso a paso antes de construir los decorados. "Nunca ensayé una película durante tanto tiempo ni con tanto detalle; tuvimos que inventar cámaras que cupieran en espacios físicamente estrechos", explica sobre su trabajo con el director de fotografía Roger Deakins.

Finalmente, Mendes analiza el lugar de su obra en la industria actual, dominada por las franquicias. El director acepta la temporada de premios como una herramienta necesaria de visibilidad: "Si hacés una película de gran escala sin grandes estrellas, tenés que aceptar todo el diálogo que puedas para que la gente vaya al cine". Para él, el cine evolucionó en la edición hiperquinética, pero avanzó proporcionalmente en otras direcciones narrativas. Su objetivo con 1917 fue lograr algo que tuviera la calidad de un sueño, pero con intereses en la vida real: "Si la punta del iceberg está bien hecha, el iceberg se vuelve transparente. No tienes que verlo si sabes que está ahí".

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