En una sesión atravesada por la tensión política y el malestar vecinal, el Concejo Deliberante de Tigre avanzó con la aprobación de una ordenanza que habilita la continuidad de desarrollos inmobiliarios en altura. La iniciativa salió con el respaldo de concejales alineados al intendente Julio Zamora y de La Libertad Avanza, mientras que el bloque de Fuerza Tigre fue el único que votó en contra.
Desde ese espacio opositor, encabezado por Sebastián Rovira, denunciaron la existencia de un acuerdo político para avanzar con un modelo de crecimiento urbano sin planificación y en abierta contradicción con reclamos vecinales que llegaron incluso a la Justicia.
“La discusión la podrán haber ganado acá adentro —o creen que la ganaron—, pero la perdieron afuera con la gente. Perdieron la capacidad de decidir sobre nuestra ciudad sin que nadie los mire. Y ese es el mayor triunfo del día de hoy”, lanzó Rovira durante su intervención en el recinto.
Un artículo bajo sospecha
El foco de la polémica se concentró en el artículo 17 de la ordenanza, que establece que todos los trámites y expedientes iniciados hasta el 4 de noviembre continuarán rigiéndose por la normativa anterior.
Para la oposición, ese punto “vacía de sentido” cualquier intento de regulación, ya que permitiría que proyectos iniciados administrativamente —incluso sin permisos de obra ni instancias de debate público— sigan su curso sin modificaciones.
“El problema es que no se sabe cuáles son esos expedientes, cuántos son ni qué magnitud tienen. Se está votando a ciegas”, advirtieron desde Fuerza Tigre.
La sospecha es que detrás de esa cláusula se esconde la posibilidad de que avancen emprendimientos de gran escala sin control ni revisión, consolidando un esquema de urbanización orientado por intereses inmobiliarios más que por una planificación integral.
Vecinos, cautelar y falta de consenso
La votación no se dio en el vacío. Llega en un contexto de creciente preocupación de vecinos por el impacto del desarrollo inmobiliario en la infraestructura urbana, el tránsito y los servicios básicos del distrito.
De hecho, existe una medida cautelar impulsada por organizaciones vecinales que busca frenar nuevas habilitaciones hasta que se discuta una normativa integral. Para la oposición, ese dato expone la falta de consenso social sobre el rumbo urbanístico de Tigre.
“El crecimiento no puede darse sin reglas claras, sin estudios y sin escuchar a los vecinos”, remarcaron desde el bloque.
Un modelo de ciudad en disputa
Detrás del debate técnico, lo que se pone en juego es el modelo de ciudad. Mientras el oficialismo y sus aliados avanzan con la habilitación de torres y nuevos desarrollos, sectores opositores y vecinales advierten sobre las consecuencias de un crecimiento sin planificación.
“La ciudad no puede planificarse en función de acuerdos políticos ni de intereses inmobiliarios. Tiene que pensarse con una mirada de futuro”, señalaron desde Fuerza Tigre.
La ordenanza ya fue aprobada. Pero el conflicto, lejos de cerrarse en el recinto, promete trasladarse a la calle y a los tribunales, donde los vecinos ya empezaron a disputar el sentido —y los límites— del crecimiento urbano en Tigre.