Se jugaron el oro: mil millones de dólares perdidos y un secreto que ya lleva dos años

La Auditoría General de la Nación informó que el Banco Central perdió 1.023 millones de dólares en operaciones financieras con el oro de las reservas. Es tres veces la mejor oferta que recibió el Gobierno por AySA. Y todavía nadie dice oficialmente dónde están los lingotes.

Sabado, 10 de octubre de 2026 a las 20 28

El jueves, mientras el Ministerio de Economía abría los sobres por AySA, la Auditoría General de la Nación trataba el balance 2025 del Banco Central. De esa sesión salió un número: 1.023 millones de dólares de pérdida en operaciones con derivados que usaron el oro de las reservas como respaldo. Se pagaron con divisas. Escribo hoy porque los dos hechos ocurrieron el mismo día y porque, puestos uno al lado del otro, cuentan mejor que cualquier discurso cómo se administra lo que es de todos.

Lo que dijo la Auditoría es concreto. Su presidente, Juan Manuel Olmos, lo resumió así: el Central «realizó operaciones financieras especulando con una determinada trayectoria para el precio internacional del oro, erró el cálculo y perdió». Y agregó algo que debería preocupar a cualquiera, piense lo que piense del Gobierno: desde que se auditan esos balances, nunca se había usado tanto oro físico en operaciones de riesgo.

El Banco Central respondió con un comunicado enojado. Dice que no fue una apuesta sino un seguro, que lo hace desde 2007 y que, sumando la suba del metal, su posición en oro ganó 2.505 millones de dólares. Dice también que la Auditoría actúa «con fines puramente políticos». Vale la pena leer la defensa completa, porque no niega la pérdida. Lo que pide es que se la mire junto con la revaluación del oro.

Ahí está la trampa del argumento. El oro subió en todo el mundo y vale más en los libros, estuviera en Londres, en Basilea o en el subsuelo de la calle Reconquista. Esa ganancia es contable y la habríamos tenido sin hacer nada. Los 1.023 millones, en cambio, salieron en dólares. Martín Redrado, que presidió el Central, explicó el mecanismo: se comprometieron a vender a un precio mucho más bajo que el de mercado. Y dejó una frase que lo dice todo: «El objetivo central es preservar el capital, esto no es lo mismo que un fondo de inversión».

 

Dónde está

La segunda parte de la historia es más grave que la primera. El oro salió del país en 2024. Lo confirmó el ministro Luis Caputo en una entrevista, con el argumento de que acá era como tener «un inmueble adentro» y afuera se le podía sacar un retorno. Adónde fue, no lo dijo. El gremio bancario pidió la información y el Central la declaró reservada. En diciembre de 2025 la Cámara en lo Contencioso Administrativo le ordenó responder. Según la agencia EFE, en septiembre seguía sin hacerlo.

El 9 de septiembre, por fin, el presidente del Central, Santiago Bausili, habló ante el Senado: el oro «se depositó en el BIS, en Suiza, que es donde sigue estando». Al día siguiente la senadora Juliana Di Tullio lo desmintió y dijo tener documentación de la propia Auditoría: «El oro está en Londres, en el Bank of England». Fuentes con acceso a esa auditoría le dijeron a Infobae que el recorrido de los lingotes va hacia Londres y no hacia Basilea. La Auditoría, además, dejó constancia de que el Central demoró «más de un año» en darle acceso a los papeles.

No hay todavía una confirmación oficial y no la voy a inventar. Pero hago notar la coincidencia. El Gobierno impulsa en estos días una ley con sanciones para quienes operen en Malvinas, y todo indica que tiene parte de las reservas en las bóvedas del Banco de Inglaterra. Y hay un detalle más: la reforma de la Carta Orgánica que ya tiene media sanción agrega que el oro podrá usarse como garantía. Primero lo hicieron. Ahora quieren que sea legal.

Hago la cuenta que prometí. Por el agua y las cloacas de catorce millones de personas ofrecieron 340 millones de dólares. Con el oro se perdieron 1.023. Tres veces. Rematan lo público para juntar dólares y los pierden por la otra ventanilla.

Mi lectura es que el secreto no protegía al oro: protegía la operación. Por eso las preguntas que importan son las que la Auditoría ya dejó escritas: por qué lo sacaron, adónde fue y quién se benefició. Las reservas no son fichas. Son el respaldo de la moneda y de los ahorros de todos, y quien se las juega tiene que rendir cuentas.

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