Beazley celebra hoy su 121° aniversario y recupera los principales capítulos de una historia estrechamente vinculada con el ferrocarril. Su fundación data del 10 de agosto de 1905, cuando un decreto provincial oficializa el nacimiento de la entonces Colonia Beazley.
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El ferrocarril define el crecimiento de la localidad
El desarrollo del ramal del Ferrocarril General San Martín, que conecta Justo Daract con La Paz, en Mendoza, impulsa la conformación del pueblo. El tren transporta pasajeros, cargas y correspondencia, mientras alrededor de la estación surgen viviendas, comercios e instituciones que fortalecen la vida comunitaria.
En la actualidad, los grandes servicios de pasajeros ya no forman parte de la actividad cotidiana, pero la estación y las vías conservan su valor histórico. El ramal mantiene su relación con el transporte de cargas y representa un testimonio directo del origen ferroviario de Beazley.
La cueca A mi pueblo ferroviario, del compositor Pedro Palacio, refleja esa identidad a través de referencias a los trabajadores, las partidas y la llegada de las formaciones. La historia local también destaca a Salvio Cadelago, primer intendente interino, como impulsor del trazado urbano, el edificio municipal, la escuela y la estación.
La fe ocupa un lugar central en la comunidad
La capilla de Nuestra Señora del Rosario constituye otro de los sitios representativos de la localidad. Su origen se remonta a 1942, con un primer templo de adobe y techo de paja que alberga una imagen donada por la Catedral de San Luis. El edificio actual y la casa parroquial consolidan luego este espacio de encuentro.
Cada 7 de octubre, las fiestas patronales reúnen a vecinos y familias de localidades cercanas. Las celebraciones religiosas, las canciones, las recetas y los relatos transmitidos entre generaciones mantienen vigente una identidad que combina la tradición ferroviaria, la fe y las costumbres criollas.
