Pedir un cóctel preparado por brazos robóticos no elimina la solicitud de propina al momento de pagar. En bares y cafeterías con servicios automatizados, las pantallas incorporan porcentajes sugeridos que trasladan al cliente una pregunta: a quién se remunera cuando la atención queda a cargo de una máquina. La práctica abrió una discusión sobre el reparto de esos ingresos, el reconocimiento del trabajo humano y las responsabilidades de las empresas que incorporan tecnología.
Te puede interesar
Quién recibe el dinero que solicita la máquina
Uno de los casos recogidos por la BBC es The Tipsy Robot, en Las Vegas, donde los robots preparan bebidas y el sistema de cobro ofrece dejar una propina. Representantes de estos establecimientos sostienen que la recaudación se distribuye entre los trabajadores. Sin embargo, Holona Ochs, profesora de la Universidad de Lehigh y coautora de Gratuity, advierte que el cliente no siempre dispone de información suficiente para saber si el pago llega a los empleados o queda en manos de la empresa.
La discusión tiene particular relevancia en Estados Unidos, donde las propinas constituyen una parte importante de los ingresos de numerosos trabajadores del sector. La extensión de las terminales digitales de pago multiplicó las solicitudes, incluso en operaciones sin servicio humano directo. Algunos consumidores describen esa insistencia como una presión para pagar un adicional, especialmente cuando las pantallas proponen porcentajes elevados sin explicar cómo se distribuirá el importe.
El impacto laboral divide las posiciones
Para Katerina Berezina, investigadora de la Universidad de Misisipi especializada en tecnología hotelera, la incorporación de robots no implica necesariamente un perjuicio laboral: también puede atraer clientes y abrir oportunidades de empleo. Su evaluación depende de cómo se implementen los sistemas y quiénes reciban sus beneficios. En cambio, la organización One Fair Wage cuestiona que la automatización se utilice para reducir costos sin mejorar los salarios ni las condiciones de los trabajadores.
El debate enfrenta así distintas formas de incorporar tecnología al servicio: complementar las tareas humanas o reducir gastos a costa del empleo y los ingresos, según las posiciones expuestas. La información que brinden los comercios sobre el destino de las propinas será un punto central para sus clientes. La aceptación o el rechazo de estos pagos adicionales también puede influir en que las empresas revisen su política de cobro.
