El empleo registrado en la construcción de Santa Fe volvió a caer durante julio y acumuló su cuarto mes consecutivo de retroceso.
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Según los últimos datos del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC), la provincia contabilizó 37.247 trabajadores formales, lo que representó una baja del 0,4% respecto de junio.
La contracción comenzó en abril y encendió señales de preocupación entre las empresas, los contratistas y los trabajadores del sector, que advierten sobre las dificultades para sostener la actividad durante los próximos meses.
La inversión del Gobierno provincial en obra pública permitió amortiguar parte del impacto de la crisis nacional. Sin embargo, desde la delegación Rosario de la Cámara Argentina de la Construcción alertaron que ese esquema podría enfrentar mayores restricciones presupuestarias en 2027.
Menos recursos para sostener las obras
Uno de los principales factores de incertidumbre es la caída de los recursos enviados a Santa Fe mediante la coparticipación federal.
Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, las transferencias automáticas recibidas por la provincia entre enero y septiembre de 2026 registraron una baja real interanual del 1,1%.
La comparación con el mismo período de 2023 muestra un retroceso todavía mayor, del 12,7% una vez descontada la inflación.
La reducción de esos ingresos limita la capacidad financiera del Gobierno santafesino y podría condicionar la continuidad de los proyectos de infraestructura.
Una eventual disminución de la inversión pública afectaría a uno de los principales motores que sostuvieron a constructoras, contratistas y trabajadores frente a la debilidad de la actividad privada.
El crédito hipotecario sigue sin despegar
La escasa disponibilidad de crédito hipotecario constituye otro de los principales obstáculos para la recuperación.
Según las estimaciones del sector, este tipo de financiamiento representa menos del 0,6% del Producto Bruto Interno argentino, un nivel insuficiente para impulsar de manera sostenida la compra de viviendas y los nuevos desarrollos.
Sin crédito accesible, gran parte de la demanda habitacional no puede transformarse en operaciones ni en proyectos inmobiliarios.
Esta situación incrementa la dependencia de la construcción respecto de la obra pública y deja al sector más expuesto a las restricciones presupuestarias del Estado.
Las dudas para 2027
El escenario combina una caída sostenida del empleo formal, menos recursos disponibles para infraestructura y un mercado privado que no logra recuperarse.
Las empresas también mantienen una postura cautelosa frente a la evolución de la economía y al escenario electoral del próximo año.
La principal incógnita es si el Gobierno provincial podrá mantener durante 2027 el ritmo de obra pública que sostuvo parte de la actividad o si las restricciones fiscales profundizarán la pérdida de puestos de trabajo.
La evolución de las transferencias nacionales, el presupuesto para infraestructura y el acceso al crédito serán las variables centrales para determinar si la construcción santafesina consigue revertir la tendencia.
