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Falleció Sara "Coca" Luján, histórica referente de los Derechos Humanos en Catamarca

Su pérdida ocurre a días de cumplirse 50 años del último golpe de Estado. Era una de las impulsoras de la querella para encontrar a los desaparecidos de La Perla.

Sabado, 21 de marzo de 2026 a las 20 34

Por Thomas Dos Reis

Sabado, 21 de marzo de 2026 a las 20:34

Sara “Coca” Luján de Molina, histórica referente de los Derechos Humanos en Catamarca, falleció a pocos días de haber celebrado su cumpleaños número 100 y también a pocos días de cumplirse 50 años del golpe de Estado de 1976. Como Madre, impulsaba la búsqueda de los desaparecidos de La Perla.

Oriunda de Córdoba y radicada desde hace más de 20 años en la provincia del Norte, "Coca" buscaba a su hijo Raúl Mateo Molina Luján, estudiante universitario desaparecido en 1976 y militante del Partido Comunista Revolucionario; de quien todavía no se hallaron sus restos.

"Coca" Luján fue una de las primeras en sumarse a las rondas de Madres en 1977 y obtuvo todo tipo de reconocimientos por la incansable búsqueda de su hijo, de quien se supo que estuvo detenido en el centro clandestino de detención de "La Perla", uno de los más despiadados campos de concentración ubicado en la provincia de Córdoba y que fue noticia durante la semana por el histórico hallazgo del EAAF y la identificación de 12 personas desaparecidas.

“Me acaba de llegar la triste noticia que hoy en Catamarca partió Sara “Coca” Luján, ex presa política y madre de Mateo Molina, desaparecido en la última dictadura cívico-militar. Abrazamos a su familia, compañeros y compañeras. Más que nunca seguiremos luchando por más Memoria, más Verdad y más justicia“, publicó en X el exsecretario de Derechos Humanos Horacio Pietragalla Corti.

 

La historia de Sara "Coca" Luján

El mismo 24 de marzo de 1976, la propia "Coca" fue secuestrada y permaneció privada de su libertad por un año completo, entre la cárcel del Buen Pastor, la Unidad Penitenciaria 1 y el Campo de la Ribera.  Mientras tanto, sus captores le seguían preguntando por su hijo Raúl Mateo Molina. Él presidía el centro de estudiantes de Arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) al momento del hecho.

Una patota secuestró al joven el 5 de octubre del mismo año y lo trasladó hacia el campo de detención cordobés. Testimonios de sobrevivientes indicaron que el represor Hugo Raúl Romero lo asesinó de un golpe ese mismo día. Lamentablemente, sus restos nunca aparecieron a pesar de las incesantes búsquedas familiares.

"Acá hay desaparecidos y queremos sus cuerpos. Nuestro duelo no terminará hasta que no nos entreguen los cuerpos. Es un deber del Estado. Como pueblo, debemos exigir que hagan esa búsqueda", remarcaba la mujer en una entrevista con Página12 el año pasado. Esas palabras se recordaron tras los nuevos hallazgos del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

 

Las Madres de Plaza de Mayo despidieron también María Takara de Oshiro, fallecida esta semana

María Takara de Oshiro fue una de las madres que sostuvieron desde hace 50 años la memoria de sus hijos y la búsqueda de justicia para ellos. Parte de la comunidad nikkei, la primera generación de inmigrantes japoneses nacidos fuera del Imperio del Japón, perdió a su hijo Jorge Eduardo cuando una patota de milicos de la última dictadura se lo llevó secuestrado.

En 2020 había recibido su pañuelo de manos de Norita Cortiñas y se volvió formalmente una de las referentes más importantes del colectivo de derechos humanos dentro de la comunidad japonesa en Argentina. Como todas las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, fue parte de quienes mantuvieron el camino de la Memoria, la Verdad y la Justicia.

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