Después del análisis realizado por el Cuerpo Médico Forense, la Justicia confirmó que hubo 159 casos por inoculación del fentanilo contaminado: 111 personas murieron y 48 sobrevivieron.
El dato técnico que termina de cercar a los acusados es que los estudios determinaron que las dos bacterias presentes en la droga “incrementaron su riesgo de muerte”.
Esta "depuración" del expediente, calificada por fuentes judiciales como “un trabajo de depuración muy grande que se hizo durante el receso”, cambia radicalmente el foco de la causa.
Lo que inicialmente se investigó como una tragedia acotada, hoy se revela como una intoxicación masiva sistémica, producto de fallas críticas en la cadena de producción de un fármaco que debía salvar vidas, no arrebatarlas.
El banquillo de los acusados: De 20 a 159 casos
El escenario legal para los 14 procesados y detenidos es crítico. Entre ellos se destaca Ariel García Furfaro, propietario de los laboratorios involucrados.
Si bien el juez federal Ernesto Kreplak los había imputado inicialmente por los 20 casos detectados en el arranque de la investigación, el nuevo dato forense obliga a un giro procesal: los acusados "volverán a ser indagados" y podrían recibir penas de entre 10 y 25 años de prisión.
A García Furfaro se le endilga haber intervenido junto a miembros de su plantel en la toma de decisiones que permitieron la adulteración del lote 31202, una orden de producción emitida el 16 de diciembre de 2024. La fiscalía sostiene que existieron “pluralidad de alertas que no fueron atendidas”, lo que transforma la supuesta negligencia en una responsabilidad penal directa por la fabricación y distribución de una sustancia destinada al uso público sanitario que terminó siendo letal.
Un reclamo de justicia que une a La Plata y Rosario
Mientras la justicia avanza sobre los laboratorios, el dolor de las familias se transforma en movilización. En los más de seis meses que lleva la causa, se han realizado marchas en La Plata y Rosario para exigir que el caso no quede impune.
Para los sobrevivientes y los familiares, la confirmación de que las bacterias fueron introducidas por “un proceso de fabricación caracterizado por múltiples falencias” es la prueba final de que estas 111 muertes eran evitables.