La causa judicial contra Agostina Páez, la abogada argentina denunciada por gestos racistas en Río de Janeiro, entró en una nueva fase de control. La joven, oriunda de Santiago del Estero, se presentó en el Centro de Monitoreo de la capital carioca para que le instalen una tobillera electrónica, dispositivo que permitirá a las autoridades brasileñas seguir sus movimientos mientras se define su situación legal.
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El origen del conflicto
El incidente ocurrió el pasado jueves 14, cuando un empleado de un bar denunció haber sido objeto de insultos discriminatorios. Según el expediente, la turista lo habría llamado “negro” de forma peyorativa. Además, las cámaras de seguridad del local habrían captado gestos y sonidos “comparables a los de un mono por parte de la acusada”, lo que motivó la imputación por injuria racial.
Páez, por su parte, reconoció la inapropiado de sus actos pero alegó que fue provocado por un malentendido con la cuenta del bar y burlas de los empleados: “Se rieron mientras nos grababan, y fue entonces cuando tuve esa reacción tan desagradable”, declaró.
Clima de tensión y denuncias de inseguridad
La estadía de la joven en Brasil se ha vuelto crítica debido a una serie de hechos colaterales:
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Amenazas: Páez realizó una denuncia policial por las intimidaciones constantes que recibe a través de sus redes sociales.
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Inseguridad: Su defensa informó que tres personas irrumpieron en su alojamiento identificándose falsamente como policías, lo que la obligó a mudarse de urgencia.
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Pedido de retorno: Su abogado, Sebastián Robles, anunció que presentará un recurso de habeas corpus para que pueda regresar a la Argentina, argumentando que se encuentra “casi detenida en circunstancias adversas y confusas”.
Próximos pasos judiciales
La investigación policial está en su etapa final. Se espera que las pruebas recolectadas sean remitidas al Ministerio Público en el transcurso de la semana. Mientras tanto, la familia de Páez evalúa viajar a Brasil para acompañarla, dado su delicado estado de ánimo y el temor manifiesto de no poder salir del país por no contar con su pasaporte (ingresó solo con DNI por las normativas del Mercosur).
El Consulado argentino ya ha tomado contacto con la joven para ofrecer asistencia legal, aunque se mantiene al margen de la decisión final que tome la justicia local