La política de ajuste fiscal que el gobierno de Javier Milei aplica sobre los organismos de ciencia y tecnología cruzó un límite peligroso.
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El Instituto de Tecnologías Nucleares para la Salud (Intecnus), ubicado en Bariloche, provincia de Río Negro, fue notificado por la empresa IMQ S.A.S., encargada de quirófanos e internación, que por problemas económicos no podrá seguir prestando el servicio y despedirá a 18 especialistas.
Esta medida no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de un recorte presupuestario drástico en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), entidad que históricamente sostuvo el financiamiento de este centro de vanguardia.
Según información publicada por el portal InfoGremiales, la empresa comunicó que no puede continuar debido a graves dificultades financieras.
Ajuste en ciencia: despidos en Intecnus y pacientes oncológicos en riesgo
La situación dejó a Intecnus en una parálisis operativa parcial desde este jueves, afectando áreas críticas de diagnóstico y tratamiento. No es un centro de salud común: es una institución de referencia regional y nacional que utiliza tecnología nuclear avanzada para el abordaje de patologías complejas.
El foco más alarmante de esta crisis es el riesgo inminente que supone para los pacientes oncológicos y cardíacos. Al perder la capacidad de sostener quirófanos e internaciones, se rompe la cadena de atención integral necesaria para tratar el cáncer y otras enfermedades de manera efectiva.
Los pacientes que dependen de la radioterapia y la medicina nuclear para combatir tumores o diagnosticar afecciones cardiovasculares graves enfrentan la incertidumbre de ver sus tratamientos suspendidos o reprogramados
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La institución ya aclaró que las cirugías programadas están siendo evaluadas caso por caso para determinar si deben ser derivadas a otros centros médicos.
Pero para un enfermo de cáncer o una afección cardíaca, cada día de demora en una intervención o tratamiento puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
El traslado a otros centros no es sencillo: implica costos, tiempos de espera y una logística que el sistema de salud público no siempre puede garantizar. El centro cuenta con tecnología de punta para tratar este tipo de enfermedades, lo que hace aún más injustificable la asfixia por parte del gobierno.
Entre otras prácticas, Intecnus realiza diagnósticos metabólicos de altísima precisión que permiten detectar patologías en etapas tempranas, una herramienta vital para oncología y cardiología.
Para dimensionar la relevancia del instituto, es importante destacar que tiene más de 500.000 prestaciones realizadas y un prestigio consolidado en investigación científica.
Aún así, el Estado nacional decidió darle otro golpe y acelerar la crisis con el desfinanciamiento de la CNEA, que se sumó a los retrasos en los pagos por parte de PAMI y diversas obras sociales.
Los 18 despidos en Intecnus son solo la punta del iceberg. Detrás hay una decisión política: recortar fondos a la CNEA, desentenderse de la ciencia y la salud nuclear, y dejar que el mercado resuelva. Pero el mercado no garantiza que un paciente con cáncer reciba su tratamiento a tiempo.
Las autoridades del instituto evalúan derivaciones, pero cada día que pasa la incertidumbre crece. Los pacientes, sus familias y los trabajadores despedidos son los que pagan el costo de este ajuste. El gobierno, por ahora, no ha dado explicaciones ni anunciado medidas para revertir la situación.
La ciencia argentina ya venía golpeada por años de crisis, pero este gobierno decidió aplicar la motosierra sobre un sector que salva vidas. Mientras tanto, los pacientes oncológicos y cardíacos esperan.