Lo que se dio a conocer como el "cartelito-gate", fue una de las notas de color que revolucionó el fin de semana, cuando un vecino de un edificio compartió en las redes una explosiva historia de consorcio. 

 Andrés García, fue el responsable de exponer la trama de sexo, infidelidades y venganza, que tuvo como protagonistas a sus vecinos del edificio ubicado en el barrio porteño de Almagro

Andy García on Twitter

 

"Estimada vecina del 7°E: dejé de gritar tanto cuando hace el amor, yo estuve con su marido y no es para tanto", puede leerse en una simple hoja A4 impresa fotografiada y compartida por García en la red social del pajarito.

A continuación los fragmentos más "importantes", del hilo de Twitter. 

"Me crucé a la encargada auxiliar, que es más chusma que Ángel de Brito y Chiche Gelblung juntos. Es la que limpia todas las escaleras y para a charlar cada 2 pisos", señaló el usuario y agregó en otro tuit: "Voy a contar todo lo que me enteré, como me lo enteré, si sé algo más lo agregaré con el transcurso de los días".

Andy García on Twitter

 

"El enfermero jubilado ya casi no hace aplicaciones porque está muy grande, pero sí hacía cuando arrancaron los acontecimientos de esta historia, hará 6 años. Y terminó siendo el testigo protegido que desentrañó todo el cartelito-gate."

"Una tardecita, cansado tras vacunar de antitetánica a toda una familia que se iba a ir de viaje a no sé dónde, le tocó el timbre el Sr 7°E. Fumando, nervioso, le preguntó con su ronca voz onda Sofovich si aplicaba antibióticos. Sí, aplicaba. Por?"

"Mirá, tenemos que aplicarnos un antibiótico yo y mi señora (cuando me lo contaba la encargada me lo RE imaginaba poniendo el burro adelante)". El tema acá era QUÉ antibióticos necesitaba inyectarse el matrimonio del 7°E. El enfermero, muy seriecito, le dijo que no había problema, que bajaran nomás. El Sr 7°E le había mostrado el prospecto así que el profesional le advirtió que se aplicaba intramuscular. En el culito, o sea. Lo otro que advirtió se lo calló bien callado el enfermero."

"Porque lo otro que advirtió ni bien vio el prospecto fue que ese potente antibiótico se aplicaba para eliminar la GONORREA. O sea, dos vecinos supuestamente en un matrimonio monogámico habían contraído simultáneamente una misma enfermedad de transmisión sexual."

"La sesión de inyección habría sido tensa, particularmente tensa. El Sr 7°E, nervioso, trataba de descontracturar con chistes. La Sra 7°E evidenciaba una ira contenida que hubiera vuelto a Bruce Banner irremediablemente verde. Así las 3 sesiones, 3 días seguidos."

"Los hechos de por sí pintorescos hubieran quedado acá si no fuera porque, entre la segunda y la última sesión del matrimonio, acudió otra vecina a requerir los servicios del enfermero semirretirado. La recientemente separada profe de yoga del 6°E. Adivinan para qué?"

"Sí, la profe de yoga que nunca había sido vista en el edificio sin mambula o con corpiño necesitaba aplicarse EL MISMO ANTIBIÓTICO prescripto habitualmente PARA TRATAR LA MISMA ENFERMEDAD. Coincidencia? No lo creo. Tampoco se lo creyó el enfermero de la planta baja.

"En el momento yo no lo supe pues vivo en un termo dentro de mi departamento, pero parece que corrió el rumor de que la profe de yoga le había dado al Sr 7°E. Lo que no se supo en su momento es que además de orgasmos le había dado gonorrea. Pero la Sra 7°E sumó 2 + 2".