El conflicto en el Hospital Garrahan se tensó aún más después de que el gobierno confirmara el veto a la ley de emergencia pediátrica.
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En respuesta, los trabajadores decidieron endurecer las medidas y anunciaron un paro de 48 horas que comenzará el viernes 11 de septiembre a las 7 de la mañana y se extenderá hasta el domingo.
La decisión afectará la atención en el principal centro pediátrico del país y se suma a una serie de protestas que vienen creciendo desde hace semanas.
Los salarios no alcanzan, los profesionales se van y el hospital, según los gremios, está en un proceso de "vaciamiento" que no se detiene.
Los trabajadores del Garrahan paran por 48 horas y marchan al Congreso
El secretario general de ATE Garrahan, Alejandro Lipcovich, resumió la situación con crudeza: “Este veto, lejos de ser una señal de fortaleza, es un recurso desesperado de un gobierno en crisis. Por eso, la respuesta no puede esperar: vamos a profundizar la lucha”.
La bronca no es nueva, pero el veto la transformó en algo más grande. El Garrahan no es un hospital cualquiera: es el centro de referencia nacional para la atención pediátrica de alta complejidad, donde llegan pacientes derivados de todas las provincias.
Cuando un profesional especializado se va por los bajos salarios, no se pierde solo un puesto de trabajo: se pierde años de experiencia y capacidad sanitaria que no se recuperan fácilmente. Y eso, en un contexto donde los más chicos necesitan atención, es un golpe durísimo.
Durante la primera jornada de paro, los trabajadores del Garrahan se movilizarán a las 15:30 desde el Congreso hasta Plaza de Mayo. La marcha se realizará junto a la Asociación Gremial Docente de la UBA (AGD-UBA) y otras agrupaciones del sindicalismo combativo.
La idea es clara: rodear el Congreso para presionar por el rechazo a todos los vetos del Gobierno. No es una protesta más. Es una señal de que el ajuste en salud y educación tiene un límite, y que los trabajadores están dispuestos a cruzarlo.
El delegado adjunto de ATE, Gerardo Oroz, fue más allá y apuntó contra las cúpulas sindicales. Consideró que la CGT y las CTA deberían convocar a un paro general en defensa de la salud, la educación y los salarios.
Pese a eso, con una dureza que deja ver el descontento de las bases, aclaró que los trabajadores del Garrahan no van a esperar a las centrales. “No vamos a esperarlos, necesitamos intervenir ya, en un contexto donde el gobierno está golpeado”.