Viajar en vacaciones de invierno es un lujo: una familia necesita más de $5 millones para ir a Bariloche y más de $7 millones para salir del país

Los paquetes turísticos se multiplicaron en el último año y las escapadas de cercanía ganan terreno frente a los destinos tradicionales.

Martes, 30 de junio de 2026 a las 21 32

Por Ezequiel Bucetto

Martes, 30 de junio de 2026 a las 21:32

El receso invernal está a la vuelta de la esquina. Y con él, la pregunta que todos los años se repite en la mesa de cada familia: ¿a dónde vamos?

Pero este año, la pregunta tiene un condimento extra. No es solo elegir destino. Es poder pagarlo. Porque los números que maneja el sector turístico son cada vez más difíciles de digerir.

Las agencias de viajes reciben consultas, sí. Pero las reservas se cierran sobre la fecha, cuando el presupuesto finalmente se define.

Las familias buscan promociones, comparan precios, sopesan opciones. El escenario no es el de otros años. El bolsillo no solo decide el destino: decide si hay vacaciones o no.

Cuánto cuesta irse de vacaciones en invierno: los números que asustan a las familias

El relevamiento de Focus Market para el invierno 2026 puso números a una realidad que muchas familias ya conocen de memoria. Los datos son elocuentes. Y no dejan lugar a dudas: viajar se convirtió en un lujo que pocos pueden permitirse.

Bariloche, el imán de la nieve y las actividades invernales, lidera la lista de los más caros. Una familia tipo (dos adultos y dos hijos) necesita desembolsar $5.242.004 para siete noches en un hotel tres estrellas con desayuno y pasajes aéreos.

Si opta por el micro, el gasto baja a $3.992.207, un 31% menos. La diferencia es abismal, pero incluso la opción más económica sigue siendo un número que la mayoría de los hogares no puede afrontar.

El gasto no termina al llegar. En Bariloche, quienes quieran esquiar deben sumar $90.000 por persona para el ingreso peatonal al Cerro Catedral, más $160.000 por el pase diario.

El alquiler de equipo (entre $68.500 y $94.000) y las clases (desde $306.000 por dos horas) completan una cuenta que se va de las manos.

Los destinos internacionales, cada vez más lejos

Brasil sigue siendo el favorito de los argentinos que pueden costearlo. Pero el precio es cada vez más prohibitivo.

Viajar a Río de Janeiro durante siete noches cuesta $7.316.904 para una familia tipo.

Solo los pasajes aéreos superan los $4,9 millones. El alojamiento ronda los $690.000.

Santiago de Chile, la otra opción habitual, no se queda atrás: $6.043.795, impulsado principalmente por el valor de los vuelos.

La apreciación del dólar y del real brasileño volvió menos competitivos los viajes al exterior. Lo que antes era una alternativa accesible, hoy es casi un privilegio de pocos. 

Mientras tanto, las escapadas de cercanía ganan terreno. Destinos como Mercedes, San Antonio de Areco o Lobos permiten organizar una salida con auto propio por valores cercanos a los $210.000 o $230.000.

El combustible, los peajes y la estadía son los únicos gastos. El turismo de proximidad, que crece año tras año, se convierte en la única alternativa para las familias que quieren desconectarse sin hipotecar el resto del mes.

El director de Focus Market, Damián Di Pace, lo resumió de manera precisa: el consumidor se volvió más selectivo.

Las reservas se hacen sobre la fecha, se busca promociones y se priorizan los destinos nacionales.

Los salarios que no alcanzan y el encarecimiento de los costos turísticos obligan a muchas familias a recalcular sus planes. 

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