Uno de los conjuntos clave del post-hardcore, screamo de los 2000, Alesana, llegará a nuestro país en 2026.
La banda se presentará el el jueves 26 de febrero en Uniclub.
Las entradas ya están a la venta en la web de AlPogo en este enlace.
“Es muy humilde mirar hacia atrás”. Para Alesana, el paso del tiempo es como una instancia de revisión profunda. “Como músico y compositor ponés una cantidad enorme de corazón y alma en tu primer disco”, explican, y esa entrega inicial sigue teniendo peso muchos años después. “Es la culminación de toda una vida persiguiendo un objetivo” y, por eso, “ver a tanta gente celebrando ese tantos años después es increíble”.
Esa conexión con el pasado se vuelve especialmente intensa cuando las canciones regresan al escenario. “Lo que más disfruto de tocar el disco entero es poder volver al momento en que esas canciones fueron escritas”, señalan.“Es casi como volver a ser un chico otra vez”.
Desde sus primeros trabajos, Alesana construyó una identidad ligada a lo narrativo. “Siempre habíamos basado nuestros discos en literatura. Con The Emptiness decidimos que estábamos listos para contar nuestra propia historia”. Ese paso implicó incertidumbre: “Cuando empezamos a contar nuestra propia historia, era como volar sin paracaídas. Fue emocionante, desafiante y muy gratificante”.
De ese proceso nació Annabel, un universo conceptual que se expandió más allá de la música. “Mi fantasía siempre fue crear una trilogía y después escribir un libro inspirado en esos discos. Annabel está inspirada en el poema ‘Annabel Lee’ de Edgar Allan Poe”, con una protagonista pensada desde múltiples dimensiones: “Queríamos que fuera hermosa, atormentada y valiente”.
La obra de Alesana también se reformula con el tiempo. “‘Fatima Rusalka’ salió como single independiente hace años, pero en realidad siempre fue parte del concepto de Confessions”, explican. Volver sobre ese material permitió expandirlo: “Me pareció divertido incluirla como parte del álbum. Nos dio la oportunidad de reimaginar el arte” y de vincular distintos formatos narrativos dentro de una misma visión.
“No escucho nuestro catálogo muy seguido. Normalmente vuelvo a cada disco una vez por año. Me gusta volver atrás para ver cómo hicimos ciertas cosas”, porque eso “ayuda a moldear e influenciar lo que estamos escribiendo ahora y me permite crecer como compositor sin perder los temas y motivos que definen el sonido de Alesana”.
En paralelo, la banda pone el foco en el entorno que la rodea. “En este punto de nuestra carrera se trata de ayudar a otros artistas. “Algunas bandas increíbles nos dieron una mano cuando recién empezábamos y está bueno poder devolver eso” apoyando a nuevas generaciones.
“Me encanta cuando las bandas tienen un mensaje”, dicen, y aclaran que no se trata de una pose. “No se trata de ser cool. No se trata de ser una estrella de rock. Se trata de una visión. De un movimiento. De un mensaje. No importa cuál sea el mensaje, solo que exista”.
El vínculo con el presente digital también aparece atravesado por esa lógica. “Como todo en la vida, hay cosas buenas y malas. Solo esperamos que los fans puedan separar la pasión verdadera de la ilusión”.
