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Crisis en Misiones: crece el éxodo de jóvenes que cruzan a Brasil para trabajar

La frontera con el país vecino se convirtió en una salida cotidiana ante salarios que no alcanzan y oportunidades laborales cada vez más escasas.

Lunes, 02 de febrero de 2026 a las 18 26

Por Ezequiel Bucetto

Lunes, 02 de febrero de 2026 a las 18:26

Las imágenes se repiten cada vez con más frecuencia en el sur de Misiones. Filas largas. Mochilas livianas. Jóvenes esperando su turno para cruzar el río Uruguay en balsa rumbo a Brasil. No van de paseo: buscan trabajo.

En localidades como San Javier, Alba Posse o San Antonio, el movimiento dejó de ser estacional. Lo que antes ocurría en momentos puntuales del año hoy se volvió cotidiano.

Cada día, cientos de misioneros cruzan la frontera para emplearse como peones rurales, sobre todo en cosechas de uva y manzana en el estado brasileño de Rio Grande do Sul.

Miles de misioneros cruzan a Brasil por falta de trabajo y salarios bajo

El fenómeno creció en los últimos meses y se explica, principalmente, por la falta de empleo del lado argentino. Productores, dirigentes locales y trabajadores coinciden en un diagnóstico común: hay menos trabajo y los ingresos ya no alcanzan.

La crisis golpea de lleno a las economías regionales. La yerba mate, el té, la forestoindustria y la mandioca atraviesan un momento delicado, con caída de precios, cierre de emprendimientos y menos contratación de mano de obra.

“Este año el volumen de gente que cruza es mucho mayor. Antes pasaba en días puntuales, ahora es todos los días”, advierte Castro, al dialogar con el medio LA NACIÓN, ya que vive a metros del puerto desde donde parten las balsas.

Desde los municipios fronterizos confirman el impacto. Fausto Rojas, intendente de San Antonio, asegura que el movimiento es masivo: “Tenemos miles de vecinos que cruzan a Brasil para trabajar. Es algo que se ve todos los días”.

El problema no se limita a los jóvenes. También hay adultos y, en algunos casos, familias enteras que prueban suerte del otro lado. “Hay barrios que quedaron prácticamente vacíos porque la gente se fue a trabajar a Brasil”, sostiene Ana Cubilla, dirigente sindical rural y concejala en Andresito.

En paralelo, trabajar en Brasil se volvió una opción concreta. Los salarios, cobrados en reales, resultan más atractivos frente a ingresos locales que quedaron desfasados.

Incluso hay casos de jóvenes que, pese a tener empleo en Misiones, deciden cruzar igual porque el sueldo no alcanza para sostenerse.

El impacto ya se siente en los pueblos fronterizos. Barrios con menos gente. Comercios con menos movimiento. Familias separadas por semanas o meses.

En algunos casos, la migración ya no es individual: hay grupos enteros que prueban suerte del otro lado.

Aunque el cruce para trabajar en Brasil no es nuevo, referentes locales advierten que nunca se había visto a esta escala. Y alertan que, sin señales de reactivación ni políticas específicas para las economías regionales, el éxodo podría profundizarse.

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