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Flamenco sevillano en Argentina: Alejandro Astola llega por primera vez a Buenos Aires

Uno de los referentes principales del género en la actualidad hará su debut en el país este año.

Miércoles, 21 de enero de 2026 a las 19 47

Por Cristopher Martínez

Miércoles, 21 de enero de 2026 a las 19:47

Alejandro Astola llegará a Buenos Aires para presentar “Mi guitarra y yo” el viernes 20 de marzo a las 20:00 en Torquato Tasso (Defensa 1575). El cantante, compositor y guitarrista sevillano traerá a la ciudad un show solista, íntimo, sostenido solo por su voz y su guitarra.

El recital se desarrollará en formato cercano donde la propuesta apuntará a un recorrido por historias, emociones y nuevas composiciones.

Las entradas estarán a la venta a través de la web oficial del venue en este enlace.

 

Con casi 25 años de trayectoria, 13 discos editados y una carrera que incluyó proyectos como Fondo Flamenco y Astola y Ratón, Astola llega a esta fecha porteña en pleno giro conceptual hacia lo solista. Fundador de Fondo Flamenco y autor de canciones que grabaron artistas como Camilo (“Ojalá”), Ulises Bueno (“Intento”) y Damián Córdoba (“Q’ Tal”), el andaluz apostará por un repertorio distinto al que muchos esperan. “He dejado claro que no voy a tocar nada de lo anterior. El público escuchará cinco canciones que ya he sacado y el resto serán composiciones que no he publicado. Quiero recuperar esa manera antigua de presentarse al público y de crear un disco poniéndolo en la palestra”.

Esa decisión implica vértigo, pero también disfrute del riesgo. “Sí, da vértigo, pero hay a quien le gustan las alturas y hay a quien no… a mí me encantan”, dice sobre tocar material inédito frente al público. En la misma línea, explica que su idea pasa por sacar lo que tiene en la libreta y dejar que la reacción de la gente marque el camino: “Sacar lo que uno tiene en la libreta y, según la reacción del público, confeccionar un álbum u otro”.

Astola también habla de su relación con el paso del tiempo y con la necesidad de no quedarse fijo en una versión vieja de sí mismo. “He encontrado la fórmula de que cada 10 años me aburro del pasado, me quito la piel y me vuelvo a convertir en otro. Me renuevo, me libero de la carga y pienso: ahora qué hago”, cuenta. Y marca distancia de quienes siguen girando sobre lo mismo: “Hay artistas que llevan una decena de discos y siguen cantando los del primero… yo creo que te debés a tu público, pero también a tu arte y a tu proceso”.

En ese punto vital y creativo, define su presente sin épica ni poses. “Siempre fui un niño de guitarra, cuaderno y habitación. Realmente lo que me gusta es escribir canciones”, dice, después de admitir que muchas veces se escondió detrás de un personaje: “Me he escondido tras pelo, tras barba, tras muchas cosas y creo que no eran más que corazas”. Y resume este nuevo ciclo con una imagen clara: “Estoy en el final de algo y en el principio de nuevo. Compongo desde la paz, sin pretensiones, sin esperar nada de nadie y sin hacer lo que esperan de mí”.

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