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"Marty Supremo" se convierte en el gran estreno de la semana

Una de las grandes favoritas a llevarse muchos premios este año se convirtió en el estreno más visto del fin de semana.

Miércoles, 21 de enero de 2026 a las 18 43

Por Cristopher Martínez

Miércoles, 21 de enero de 2026 a las 18:43

Hay una película que está dando que hablar en esta temporada de premios y también en las salas de cine y sin dudas es Marty Supremeprotagonizada por un ya galardonado Timothée Chalamet que ganó el Golden Globe a Mejor actor principal en Comedia o musical y también resultó ganador en la categoría Mejor actor en la edición 31 de los Critics Choise Awards.

El film, dirigido por Josh Safdie, está teniendo una recepción más que positiva y su debut en salas cosechó una concurrencia de 27.556 espectadores en su primer fin de semana, según datos de Ultracine.

Actualmente está por llegar a los 40 mil espectadores en su primera semana, siendo el estreno destacado y posicionándose para ser el mejor debut del mes en recaudación.

La historia es una biopic de Marty Reisman, un carismático campeón de tenis de mesa que también estuvo involucrado en estafas y contrabando durante sus giras internacionales. Con elementos de ficción, el director narra el camino de Marty para cumplir el "sueño americano".

Timothée Chalamet habló de Marty Supreme como el proyecto donde más se reconoció a sí mismo desde que empezó su carrera. Dijo que “es lo más yo que fui hasta ahora desde que tengo una carrera” y lo definió sin épica: “yo lo llamo una película sobre ser un idiota y tomar malas decisiones, pero también sobre honrar tu ambición y reconocer tu talento en el espejo y estar singularmente enfocado”. En ese punto apareció una idea que repitió varias veces, casi como un manifiesto personal: no fingir modestia ni indiferencia frente a lo que hace. “No quiero mirar atrás a las cosas que saqué y decir: ‘ay, pobrecito yo, mirá la película si querés, es lo que es’. No”.

Esa misma lógica la trasladó a cómo encara la promoción y la exposición pública. Admitió que “no querés arriesgarte a ser demasiado declarativo”, pero volvió a marcar el límite: “tampoco quiero mirar atrás a mi vida y a las cosas que hice y decir: ‘ay, pobrecito yo, mirá la película si querés, es lo que es’. No. En el peor de los casos, le caíste mal a alguien. Y en el mejor, alguien se engancha y dice: ‘che, este tipo realmente cree que esto vale la pena’”. Para Chalamet, ese riesgo vale más que la pose cool de restarle importancia a su propio trabajo.

Cuando habló de miedo y presión, fue todavía más frontal. Aseguró que “eso nunca fue quien soy yo. Mi superpoder es mi falta de miedo. Es el feedback que recibí desde chico”, pero reconoció un momento de quiebre: “por primera vez sentí algo como: oh, mis herramientas no están tan afiladas como las del resto”. También puso en palabras el impacto psicológico de la fama: “la experiencia de volverme famoso como me volví y ese viaje en cohete fue desestabilizante”, aunque dijo sentir que cruzó una frontera interna: “siento que llegué al otro lado, no de algo químico y trágico, sino de los desafíos y de un montón de cosas de salud mental que vienen con ser un artista talentoso”.

Sobre el negocio de actuar y el rechazo constante, fue igual de crudo. Recordó pensar: “wow, si alguna vez despego de verdad y soy así de frágil con estas cosas, ¿cómo voy a bancarme lo que la gente que admiro tiene que bancarse?”. Y resumió una regla básica del oficio: “tenés que estar dispuesto a ser una víctima del rechazo”. Incluso confesó cierta envidia hacia los músicos: “les tengo celos a los músicos que pueden hacer algo en su cuarto o alquilar un estudio con amigos, subir un fragmento y conectar con fans, esquivando a los intermediarios”.

También habló de obediencia, estilo y libertad personal. Dijo que “ser actor requiere un grado de obediencia que me irrita” y que hay gente que disfruta eso: “algunas personas lo saborean… a la gente le encanta que le digan qué hacer”. En ese marco soltó una anécdota mínima que condensó todo: “tuve que ponerme la campera rosa”. Y cerró con algo más simple y más propio: “me gusta mi libertad”.

En el presente, Chalamet se siente en otra etapa mental y creativa. “Estoy recontra locked in ahora”, dijo, y explicó: “literalmente me estoy enamorando de esta nueva estructura creativa, de esta disciplina que solo acumulé a través de la experiencia”. Cree que encontró una voz propia: “descubrí que tengo un punto de vista y una autoría que son inusuales”, aunque sabe que eso puede incomodar: “espero que no le caiga mal a la gente”.

Cuando salió el tema premios y ego, no intentó quedar bien. “Si hay cinco personas en una entrega de premios y cuatro se van perdiendo, ¿vos pensás que esas cuatro están en el restaurante diciendo ‘qué lindo, no ganamos’?”, preguntó. Y remató: “estuve cerca de actores súper generosos y sin ego, y capaz algunos dicen ‘qué divertido’. Pero sé de hecho que muchos están diciendo ‘¡mierda!’”. Sobre sí mismo, fue todavía más directo: “la gente puede decir que soy un try-hard y lo que se le cante. Pero yo soy el que realmente lo está haciendo acá”.

Chalamet no esquivó la palabra ambición. “Estoy en búsqueda de la grandeza”, afirmó, y rechazó la idea de que eso implique egoísmo: “no tenés que ser egoísta para ser grande, no”. Puso como ejemplo a Denis Villeneuve: “Denis es un maestro total de su oficio y es un gran padre de familia”, para mostrar que excelencia y vida personal no necesariamente chocan.

Incluso cuando habló de paternidad, apareció esa mezcla de vértigo y sentido existencial. “tipo, la puta madre. Oh Dios mío. Oscuro”, dijo primero, y después algo mucho más solemne: “creo que la procreación es la razón por la que estamos acá”. Cerró ese bloque con una frase corta: “eso podría estar en el radar”.

Finalmente, al mencionar la posibilidad de dirigir algún día y el modelo de Daniel Day-Lewis, volvió al riesgo como eje. “Si alguna vez lo hiciera, no va a ser una cosa de vanidad”, aclaró, y descartó la idea de aprovechar la fama para algo que no sabe hacer: “no va a ser como ‘quiero hacer esto’ y que me digan ‘ok, podés porque sos famoso, aunque no seas bueno en esto’”. Para él, todo se resume en una sola apuesta: “corrés el riesgo de quedar como un boludo. Ese es el único riesgo”. Y cerró con una pregunta que también suena a declaración de principios: “¿con esas apuestas y su talento? ¿por qué no ir a fondo?”.

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