La Federación Iraní de Fútbol (FFIRI) despejó la incertidumbre y confirmó que el seleccionado jugará el próximo Mundial. La definición llegó tras una semana de versiones cruzadas, luego de que el ministro de Deportes planteara la posible retirada. El presidente Mehdi Taj fijó postura y aseguró que el equipo disputará el torneo, aunque diferenciará el plano deportivo del conflicto político con Estados Unidos.
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Postura oficial y mensaje político
Taj dejó una frase que sintetizó la decisión: Irán competirá en el Mundial pero boicoteará a Estados Unidos. La dirigencia buscó así sostener la participación internacional sin convalidar el vínculo con el país anfitrión. El mensaje marcó un límite claro entre la competencia deportiva y la escalada geopolítica que atraviesa la región.
En paralelo, la federación avanzó con contactos formales ante FIFA para revisar la sede de los partidos. El pedido apuntó a evitar que el equipo juegue en suelo estadounidense, una condición que hoy figura en el fixture oficial.
México, opción en análisis
Dentro de las alternativas, México surgió como principal candidato para recibir los encuentros. La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que el país mantiene relaciones diplomáticas abiertas y esperará la resolución del organismo internacional. La posibilidad de relocalizar partidos ya circuló en ámbitos dirigenciales, aunque todavía no hubo una definición concreta.
FIFA, por su parte, mantuvo el cronograma sin cambios y evaluará el planteo en función de la logística, la seguridad y los acuerdos organizativos del torneo.
Escenario internacional y tensión creciente
El contexto político impactó de lleno en la organización. Los ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel elevaron la tensión y generaron preocupación por la seguridad de la delegación iraní. En ese marco, Donald Trump advirtió sobre posibles riesgos si el equipo disputa partidos en territorio estadounidense.
La situación agregó incertidumbre a un torneo que ya tenía planificación cerrada y obligó a la FIFA a monitorear de cerca el desarrollo del conflicto.
Fixture vigente y proyección deportiva
En lo estrictamente futbolístico, el calendario sigue en pie. Irán enfrentará a Nueva Zelanda y Bélgica en Los Ángeles, mientras que cerrará la fase de grupos ante Egipto en Seattle. La programación responde al esquema original, a la espera de una eventual modificación.
Si el seleccionado avanza de ronda, el cuadro prevé un cruce en Dallas, donde podría medirse con el anfitrión en una instancia de eliminación directa, en un duelo de alto impacto tanto deportivo como político.
Mientras avanzan las negociaciones, la FIFA sostiene el fixture como base organizativa, aunque el escenario internacional mantiene abierta la posibilidad de cambios de último momento.