El presidente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), Luciano Fusaro, afirmó que en el transcurso de esta semana las empresas de colectivos “deberían pagar los salarios” y que el escenario “debería ser normal” hacia el cierre de la semana.
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La noticia llega después de varias semanas de tensiones por atrasos en los pagos.El último jueves se realizó la tercera mesa de diálogo entre la Secretaría de Transporte y las cámaras empresarias.
Allí se acordó avanzar en la “reestructuración del sistema” y “optimizar la prestación de los servicios” en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Menos colectivos y más ajuste: el alerta de AAETA sobre el transporte en el AMBA
Sin embargo, más allá de la normalización salarial, el panorama para los usuarios no es alentador. Fusaro lanzó una alerta contundente: las frecuencias de colectivos vienen cayendo en picada y el Estado reduce cada vez más los subsidios.
Fusaro detalló números que reflejan el deterioro: “Hace cinco años teníamos 18.000 colectivos circulando en el AMBA, hoy son 12.000 en abril”. Es decir, 6.000 unidades menos, una reducción del 33% en media década.
En cuanto a los kilómetros recorridos, la comparación es igualmente grave. Según el empresario, si se compara abril de este año contra abril del año pasado, la cantidad de kilómetros bajó un 10%. Y si se compara con “una situación más normal de hace diez años”, la reducción alcanza el 25%.
“La gente empieza a sentirlo como algo normal cuando antes no lo era. El deterioro es muy profundo cuando se mira una escala de tiempo muy amplia”, advirtió Fusaro en declaraciones a Splendid AM 990. Los usuarios del conurbano, los más castigados, enfrentan esperas cada vez más largas.
El presidente de AAETA también se refirió al financiamiento del sistema. Explicó que lo que el usuario paga adicional a la inflación “no lo recibe la empresa sino que lo recibe el Estado, que es el que paga cada vez menos subsidios”.
Y dio un dato clave: hace dos años y medio, la tarifa representaba el 9% del ingreso total del sistema, mientras que el 91% eran subsidios estatales.
Hoy, la proporción cambió drásticamente: la tarifa cubre el 37% y los subsidios el 63%. “El Estado se está ahorrando mucha plata”, afirmó Fusaro.
Pero ese ahorro fiscal tiene un costo: “La empresa también sale perdiendo, porque lo que se quita de subsidios es mayor que lo que se agregó de tarifas”, concluyó.
El único beneficiario de esta ecuación, según el empresario, es el Estado, que aporta menos fondos. Pero los perdedores son dobles: las empresas, que ven comprometida su operación, y los usuarios, que sufren la reducción de frecuencias y unidades.
El gobierno de Milei celebra el ahorro en subsidios como parte del ajuste fiscal. Pero los números de AAETA muestran la otra cara: el servicio público de transporte se está desguazando.
Menos colectivos, menos kilómetros, más espera. Los laburantes del conurbano, que dependen del colectivo para ir a trabajar, son los primeros en pagar las consecuencias.
La semana traerá alivio salarial para los choferes, pero el problema de fondo no se resuelve. El sistema necesita financiamiento estable y una política de transporte que priorice a los usuarios antes que el superávit fiscal.