El tradicional asado argentino se enfrenta a su momento más crítico de las últimas dos décadas. Según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra) publicado este jueves 19 de marzo de 2026, el consumo per cápita de carne vacuna se desplomó a 47,3 kilos anuales. Esta cifra no solo representa una baja interanual del 2,5%, sino que marca el registro más bajo en 20 años, quedando a una distancia abismal del pico de 69,4 kilos alcanzado en 2008. La combinación de una oferta ganadera acotada por factores climáticos y una inflación en el mostrador que duplica al índice general explica este cambio de hábito forzoso en la población.
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Menos oferta y precios que vuelan por encima de la inflación
La industria frigorífica atraviesa uno de los niveles de actividad más pobres de su historia reciente. En febrero de 2026, la faena cayó un 10,7%, procesando apenas 924.300 animales, el registro número 37 en el ranking histórico de los últimos 47 años. Esta escasez de hacienda, derivada de la sequía acumulada entre 2021 y 2024, ha generado un efecto de pinza sobre los precios:
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En Cañuelas: El valor del animal en pie subió un 8,5% solo en febrero, acumulando un alza interanual del 72,7%.
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En el mostrador: Según datos del Indec, los cortes de carne aumentaron un 12% en el primer bimestre de 2026, el doble que la inflación general (6%) para el mismo período.
La paradoja exportadora: el mercado externo como refugio
Mientras el consumo interno languidece, las exportaciones muestran una dinámica inversa. En los dos primeros meses de 2026, los envíos al exterior crecieron un 6,6%, alcanzando las 124 mil toneladas res con hueso. La industria ha logrado compensar la menor demanda de China con ventas estratégicas a Estados Unidos, Israel y la Unión Europea, mercados que pagan valores más altos.
El valor promedio de la tonelada exportada escaló a u$s 7.362, un 30% más que el año anterior. Este escenario permitió que los ingresos por divisas saltaran un 47,6%, sumando u$s 321 millones en enero. Para Ciccra, esta mejora responde en un 63% al aumento de los precios internacionales y el resto al volumen, consolidando un perfil donde la carne argentina mira cada vez más hacia afuera: en 2014 el 94% de la producción se quedaba en el país; hoy, se proyecta que el mercado interno retendrá apenas el 72,9%.