Las ventas en supermercados volvieron a caer en agosto y profundizaron la tendencia negativa que atraviesa el consumo.
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Según los datos publicados este jueves por el INDEC, las ventas medidas a precios constantes registraron una baja del 3,7% frente al mismo mes de 2025.
El dato extiende a ocho meses consecutivos la caída interanual de las ventas.
Además, en la comparación con julio, el indicador mostró un retroceso del 0,8% en términos desestacionalizados.
El consumo sigue en rojo: las ventas en supermercados cayeron 3,7% en agosto
Entre enero y agosto, el acumulado presenta una disminución del 2,8% respecto del mismo período del año pasado.
La caída representa claramente una nueva señal negativa para el consumo durante la gestión de Javier Milei.
Después de un 2025 que había terminado con una mejora de 2% en las ventas de supermercados, el 2026 comenzó con retrocesos y no logró consolidar una recuperación en los meses siguientes.
Menos productos vendidos, aunque aumente la facturación
El dato que permite observar con mayor claridad la situación es el de las ventas a precios constantes, que descuenta el efecto de los aumentos de precios.
Por eso, una mayor facturación en pesos no significa necesariamente que los supermercados hayan vendido más productos.
En agosto, la facturación total a precios corrientes alcanzó aproximadamente los $2,62 billones y aumentó 24,2% interanual. Sin embargo, al descontar el efecto de los precios, el volumen de ventas cayó 3,7%. El ticket promedio se ubicó en $35.569, un 15,8% más que un año atrás.
Entre los rubros que tuvieron mayores aumentos nominales de facturación aparecieron las carnes, con una suba del 38,5%, y verdulería y frutería, con un 32,6%.
Es decir, los consumidores gastaron más dinero, pero eso no se tradujo en un aumento de la cantidad de productos vendidos.
Los mayoristas también registraron una caída
El retroceso no se limitó a los supermercados. En los autoservicios mayoristas, las ventas bajaron 3,6% interanual en agosto y acumularon una caída del 2,9% entre enero y agosto.
Frente a julio, las ventas mayoristas también retrocedieron: la baja fue del 1,2% en términos desestacionalizados. La facturación a precios corrientes, en tanto, aumentó 23,7% interanual.
El panorama muestra así una debilidad que atraviesa buena parte del consumo cotidiano. Mientras los montos facturados suben por el efecto de los precios, las cantidades comercializadas continúan por debajo de los niveles del año anterior.
El problema es que la mejora de algunos indicadores económicos todavía convive con un consumo que no consigue recuperarse de manera sostenida.
En agosto, además, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una caída interanual del 1,7%, aunque en la comparación mensual desestacionalizada mostró una suba de 0,1%.
En este contexto, los números de los supermercados vuelven a mostrar una de las caras más sensibles de la economía: la cantidad de productos que los argentinos llevan a sus casas.
Por ahora, el consumo masivo continúa sin encontrar un repunte firme y agosto volvió a cerrar con números negativos.