El gobierno insiste con que el consumo está “en niveles récord”. Los datos del INDEC, sin embargo, cuentan otra historia.
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Durante marzo, las ventas en supermercados en términos reales (sacándole el efecto de los precios) cayeron 5,1% interanual. En los autoservicios mayoristas, el desplome fue todavía más pronunciado: 7,2%.
Así, el primer trimestre del año cerró con una baja acumulada del 3,1% en los súper y del 2,6% en los mayoristas.
La inflación de abril fue del 2,6% y el gobierno lo festejó como un triunfo. Pero la foto del consumo cotidiano es más gris. En los supermercados, la facturación nominal creció 20,5% en marzo, pero los precios del sector subieron 26,9%.
Consumo golpeado: las ventas en súper bajaron 5,1% y en mayoristas 7,2% en marzo
Los rubros que más aumentaron en los súper fueron carnes (41,9% nominal), panadería (27%) y alimentos preparados (25%). Sí, justo lo que no puede faltar en la mesa.
En cambio, rubros como electrónicos (-7,2%) e indumentaria (8,2%) quedaron muy por debajo de la inflación. O sea, si sobra algo, no se gasta en ropa ni en tecnología.
Otro dato que refleja la fragilidad del bolsillo: las compras con tarjeta de crédito representaron casi la mitad de las ventas en supermercados (44,9%). Las billeteras virtuales y QR explotaron: crecieron 47,5% interanual.
La gente recurre al financiamiento o a los medios más flexibles para llegar a fin de mes. El efectivo, directamente, perdió terreno.
En los mayoristas, la situación es parecida. Las ventas cayeron 7,2% interanual en marzo y el acumulado trimestral fue del -2,6%. Las tarjetas de crédito explicaron el 26,8% de las operaciones, pero lo llamativo es que el efectivo todavía pesa: 25,6%.
Mientras tanto, los medios digitales (billeteras, QR) treparon 32,7% y ya concentran el 31,9% de las compras.
En los mayoristas también se nota la misma tendencia: la carne se disparó (50,5% nominal), pero rubros como indumentaria (-11,3%) y electrónicos (-5,1%) se derrumbaron.
El almacén, que es lo básico, explicó el 44% de la facturación. El mensaje es claro: la gente prioriza la comida y recorta todo lo demás.