El tejido empresarial argentino padece severamente de las consecuencias de la contracción del consumo. Según el último informe de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), solo en octubre de 2025 se registró la baja de 912 empleadores.
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Al analizar el acumulado de los primeros diez meses de 2025, la pérdida neta asciende a 8.830 unidades productivas, lo que evidencia que la desaparición de empresas no es un fenómeno aislado, sino una tendencia consolidada que afecta directamente la generación de puestos de trabajo.
Si se toma como punto de referencia noviembre de 2023, inicio de la gestión del presidente Javier Milei, las cifras son aún más alarmantes. En aquel entonces, el sistema contaba con 512.357 empleadores y más de 9,8 millones de trabajadores. Para octubre de 2025, el padrón se redujo a 491.311 empresas, lo que representa una caída neta de 21.046 entidades, organismos o firmas privadas en apenas 23 meses.
Sectores en crisis: la caída del empleo y el consumo
La contracción del empleo formal acompañó el cierre de persianas: se han perdido 272.607 puestos de trabajo desde finales de 2023. Esta dinámica se explica por una combinación de factores que incluyen desvinculaciones directas, retiros voluntarios y cesantías, tanto en el ámbito público como en el privado.
La distribución por sectores permite identificar dónde ha golpeado con más fuerza la crisis:
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Comercio: Es el sector con mayor pérdida de unidades productivas, con 4.184 empresas menos.
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Transporte y Almacenamiento: Registra una caída drástica de 5.042 firmas.
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Industria Manufacturera: Perdió 2.238 empleadores y 64.019 empleados.
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Construcción: Afectada inicialmente por la paralización de la obra pública, suma 1.797 empresas menos y una baja de 74.359 trabajadores.
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Administración Pública: Lidera la caída en cantidad de puestos de trabajo con 83.014 bajas, producto de la reestructuración estatal.
Causas y contexto macroeconómico del 2026
Este retroceso sostenido ocurre en un escenario donde el consumo interno no logra reaccionar. La suba del desempleo, sumada a la caída real de los ingresos familiares, ha reconfigurado el presupuesto de los hogares. El mayor peso relativo de las tarifas de servicios públicos (electricidad y gas), cuotas de medicina prepaga y expensas ha reducido drásticamente el dinero disponible para el consumo de bienes básicos como alimentos y vestimenta.
Aunque a mediados de 2024 se percibió una leve recuperación tras la devaluación inicial, la tendencia se revirtió en septiembre de 2025. Hoy, las áreas que sostienen el mayor volumen de actividad son el comercio (145.136 firmas) y el sector agropecuario (51.751), aunque ambos operan bajo condiciones de rentabilidad presionadas por los costos logísticos y la caída de la demanda interna.