Las grandes cadenas de supermercados atraviesan uno de los momentos más complejos de los últimos años.
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Con ventas que no repuntan y costos operativos cada vez más difíciles de sostener, empresas como Carrefour, ChangoMás, La Anónima y Libertad avanzan con recortes de personal y cierres de sucursales, sobre todo en el interior del país.
El ajuste ya se siente en provincias como La Pampa, San Juan y Misiones. En Santa Rosa y en la capital sanjuanina, ChangoMás despidió trabajadores en distintas sucursales.
Desde el Sindicato de Empleados de Comercio confirmaron que las desvinculaciones alcanzaron a empleados con poca antigüedad, muchos de ellos aún en período de prueba.
Supermercados en ajuste: cierres y reducción de planteles en varias provincias
En La Pampa, el panorama no es muy distinto. Carrefour inició un proceso de reducción de su plantilla en el local de la avenida Spinetto, que había comenzado a operar con 117 empleados y buscaría bajar a entre 60 y 70.
La Anónima también redujo personal en esa provincia: según datos gremiales, en Santa Rosa las unidades vendidas cayeron 25% y la empresa achicó 56 puestos de trabajo entre 2024 y 2025.
La propia conducción de La Anónima reconoció el escenario adverso. Su gerente general admitió que hoy “es muy difícil” sostener la rentabilidad en el sector formal y comparó la situación argentina con la de otros países de la región, donde el desempeño es mejor.
En Misiones, la cadena Libertad recortó cerca de 100 empleos y redujo fuertemente su estructura. En Posadas, el histórico hipermercado que supo ser referencia regional funciona hoy con menos personal y menor movimiento.
Además, la empresa ya había cerrado su espacio Fresh Market en el DOT porteño y aplicó más despidos en San Juan.
El achique también alcanza a Cencosud, dueña de Vea y Easy en el país. En los últimos meses cerró sucursales de Vea en Castelar, Moreno, San Pedro y La Plata, entre otras localidades, y aplicó despidos en distintas provincias.
Incluso dejó de operar un histórico patio de comidas de la misma firma tras casi 30 años y que dejó una pérdida de 20 puestos directos.
El denominador común es el mismo: menos consumo, más costos fijos y estructuras que ya no cierran, con empresas que reducen planteles para sostener números en rojo.
Las cadenas hablan de rentabilidad en crisis; en las provincias, el impacto se traduce en menos empleo y menos actividad.