Nicolás Maduro, quien hasta ayer ostentaba el poder en Venezuela, pasó su primera noche en una cárcel neoyorquina tras la sorpresiva maniobra bélica ejecutada por fuerzas estadounidenses, una acción que Washington defiende como el inicio de su control sobre el país caribeño.
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El traslado se completó el sábado por la noche. Tras ser extraído junto a su mujer, Cilia Flores, de su residencia oficial en una guarnición militar de Caracas, la pareja aterrizó en un aeródromo secundario de Nueva York. El procedimiento, que la administración saliente tachó de “imperialista”, responde a una acusación formal por narcoterrorismo que la justicia estadounidense sostiene contra ambos.
La captura se produjo en las primeras horas del sábado, de manera simultánea a una serie de ataques aéreos sobre puntos estratégicos de la capital venezolana. Ante la gravedad del despliegue, el Consejo de Seguridad de la ONU convocó a una sesión de emergencia para este lunes.
Según los reportes, el dirigente fue trasladado inicialmente al buque de guerra USS Iwo Jima. Posteriormente, un avión lo condujo a suelo norteamericano, desde donde un helicóptero completó el trayecto final hacia el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. En este recinto esperará el proceso por los cargos de tráfico de estupefacientes y actividades terroristas que pesan en su contra desde el año 2020.
El primer registro visual en custodia
La administración de Donald Trump difundió imágenes del arresto que muestran a un Maduro despojado de sus insignias presidenciales, vistiendo ropa informal, sandalias y esposado. Durante su ingreso a una sede de la Administración para el Control de Drogas (DEA), el político de 63 años pronunció unas breves palabras captadas por las cámaras. En inglés se le oyó decir: “Buenas noches, feliz año nuevo”, mientras que en su idioma natal manifestó: “qué triste”.
Con este despliegue, denominado oficialmente como la misión “Determinación absoluta”, Washington interrumpe el sexenio 2025-2031 de Maduro. De haber concluido su tercer mandato, el líder chavista habría acumulado 18 años en la presidencia, una gestión que ya carecía del reconocimiento de buena parte de la comunidad internacional tras los polémicos comicios de 2024.
Consecuencias y legitimidad en disputa
La operación representa el esfuerzo más agresivo de la Casa Blanca por un cambio de régimen desde la intervención en Irak en 2003. No obstante, la acción no está exenta de controversia; diversos juristas cuestionaron la validez legal del operativo al no contar con el aval previo del Congreso de los Estados Unidos.
En cuanto al saldo humano, las versiones son encontradas. Delcy Rodríguez, designada por el oficialismo como sucesora interina, confirmó el deceso de ciudadanos y efectivos militares venezolanos, aunque sin precisar cifras. Por otro lado, fuentes del chavismo indicaron a The New York Times que los fallecidos ascienden al menos a 40 personas. En contraste, el presidente Trump reportó heridos en las filas estadounidenses, pero aseguró que no hubo bajas mortales en sus tropas.