El transporte público en La Plata atraviesa días de fuerte tensión tras la decisión de las empresas de reducir las frecuencias de los micros, una medida que ya impacta en la rutina diaria de miles de usuarios.
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El recorte comenzó a regir desde este lunes en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y responde, según el sector empresario, a la suba del gasoil y a la caída en la cantidad de pasajeros, lo que dificulta sostener el nivel de servicio.
En la práctica, la medida se traduce en colectivos que pasan con menor frecuencia y completamente llenos, lo que provoca demoras, largas esperas y complicaciones para llegar a tiempo al trabajo o a la escuela.
Vecinos de distintos puntos de la ciudad expresaron su enojo por la situación. “En hora pico es un infierno”, señalaron usuarios que denunciaron que muchas unidades ni siquiera se detienen en las paradas por falta de espacio.
Otros reclamos apuntan a la imposibilidad de cumplir con las actividades diarias. “No podemos llegar al trabajo y los chicos pierden clases”, advirtieron, en un contexto donde la incertidumbre sobre los horarios se volvió habitual.
Desde la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA) indicaron que cada empresa ajustará el servicio según sus costos, con recortes que pueden ir desde un 10% hasta el 50% de las frecuencias.
Además, señalaron que la situación en La Plata es una de las más críticas, con una caída del 20% en la cantidad de pasajeros, lo que profundiza el desequilibrio económico del sistema.
Mientras tanto, el conflicto continúa abierto y no se descartan nuevos cambios en los próximos días, en medio de negociaciones y con usuarios cada vez más afectados por la falta de transporte.
