La inseguridad se convirtió en una preocupación cada vez más presente para comerciantes y trabajadores de Mar del Plata. En distintos corredores comerciales, muchos locales comenzaron a cerrar más temprano por temor a robos y situaciones de violencia, especialmente durante la noche. La problemática afecta tanto al centro como a zonas comerciales tradicionales, donde la circulación disminuye después de determinadas horas y aumenta la sensación de vulnerabilidad. Para muchos comerciantes, mantener las puertas abiertas hasta tarde ya no representa una garantía de ventas, sino un riesgo. A este escenario se suma la caída del consumo, que también impacta en la decisión de reducir horarios. “Antes se trabajaba hasta más tarde, hoy muchos negocios prefieren cerrar temprano para evitar costos y problemas”, explican desde el sector comercial.
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Robos, miedo y menos movimiento
En las últimas semanas, comerciantes comenzaron a manifestar públicamente su preocupación. Los reclamos por mayor presencia policial y controles más frecuentes se repiten en distintas zonas de la ciudad, donde aseguran que los hechos delictivos aumentaron. Algunos comerciantes afirman que los robos menores, intentos de arrebatos y situaciones de violencia se volvieron más frecuentes, sobre todo en horarios nocturnos. Frente a esto, muchos optaron por reorganizar sus jornadas laborales y priorizar la seguridad.
La situación también impacta en empleados y vecinos. Con menos comercios abiertos, disminuye el movimiento en determinadas áreas y crece la percepción de inseguridad. En ese contexto, la reducción de horarios empieza a modificar la dinámica habitual de varios corredores comerciales. Además, comerciantes comenzaron a organizarse mediante grupos vecinales y chats para compartir información sobre hechos sospechosos y alertarse entre sí frente a posibles delitos.
Reclamos por respuestas concretas
Mientras la preocupación crece, también aumentan los cuestionamientos hacia la falta de medidas sostenidas para abordar la problemática. Comerciantes sostienen que los operativos y controles resultan insuficientes frente a una situación que, aseguran, se viene profundizando desde hace tiempo. Para el sector, la inseguridad ya no aparece como un problema aislado, sino como una dificultad que impacta directamente en la actividad económica y en la vida cotidiana de la ciudad.
En ese contexto, crecen los cuestionamientos hacia la falta de políticas integrales que permitan abordar la situación. Comerciantes y trabajadores reclaman más controles, presencia policial y medidas concretas para sostener la actividad en una ciudad donde la crisis económica y la inseguridad comienzan a retroalimentarse. De este modo, el cierre anticipado de locales ya no aparece como una excepción, sino como una señal de alerta sobre el deterioro que atraviesa gran parte del comercio marplatense.
A.R.D