Guillermo Montenegro se tomó licencia en diciembre y se borró del mapa. Pero sus seis años al frente del municipio quedaron expuestos como pocas veces: la oposición le hizo un balance lapidario con números que duelen y obras que no existen.
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Cifras que asustan y una gestión que no da respuestas
La inseguridad fue el caballito de batalla de Montenegro, pero los datos le juegan en contra. Según el Centro Municipal de Análisis Estratégico del Delito (Cemaed), en 2025 se registraron 31.342 delitos y contravenciones, un 9% más que el año anterior. La tendencia no para de subir: 25.400 en 2022, 27.800 en 2023 y 28.750 en 2024. En tres años, el incremento acumulado es del 23,4%. "Montenegro no pudo demostrar una mejora en los indicadores a pesar de que se suponía que era su lado fuerte", sentenció Mariana Cuesta, presidenta del bloque de Unión por la Patria.
El desastre económico no se queda atrás. El municipio cerró 2025 con un déficit de 7.437millones,un1557.437millones,un15514.000 millones menos. Pero para la oposición, eso no es excusa: la gestión falló adentro.
Déficit, inseguridad y obras paradas
La ejecución de obra pública es un escándalo en sí mismo. En 2025 se ejecutó apenas el 38% del presupuesto previsto para infraestructura. De una inversión inicial superior a 8.900millones,elmontoseredujoamaˊsde8.900millones,elmontoseredujoamaˊsde4.600 millones, de los cuales se ejecutaron miserables $1.770 millones. Obras como el CEMA de Batán, el Centro de Salud N°2, la urbanización de Villa Evita y la segunda etapa del Colector Marcos Sastre están paradas o directamente abandonadas. "No hay planificación ni se vienen haciendo las obras necesarias de mantenimiento. Qué decir del asfalto: sumaron en 2024 la tasa vial y las calles no están mejor", cuestionó Cuesta.
La basura es otra herida abierta. Bolsas rotas, residuos acumulados y restos de poda adornan el paisaje urbano. "Cada vez que llueve hay que rezar", resumió Horacio Taccone, titular del bloque Acción Marplatense. Para 2026, el municipio destinará $77.600 millones al servicio de higiene urbana, a cargo de la empresa Transportes 9 de Julio, cuyo contrato fue prorrogado en dos oportunidades. Plata que se va y el servicio, por el piso.
La concesión del estadio José María Minella, el Polideportivo Islas Malvinas y sectores del Parque de los Deportes fue el broche de oro. El contrato se adjudicó a Minella Stadium SA por 30 años, con opción a prórroga por una década más. La empresa prometió inversiones por 3 millones de dólares, pero desde la oposición afirman que no se ven por ningún lado. "No hay un plan estratégico, pero sí una estrategia de abandono para poder justificar la privatización. Así lo hicieron con el Minella", denunció Taccone.
El transporte público es otro fracaso: los intentos por licitarlo fracasaron en 2021 y 2023, y recién en noviembre volvieron a presentar un proyecto. Mientras tanto, los contratos actuales fueron prorrogados hasta 2027. Y el alineamiento con la Nación no trajo ningún beneficio concreto en medio de la caída del turismo, el retroceso del comercio y la crisis en el textil y la pesca. "El gobierno local es malo, estamos muy lejos de vivir mejor", concluyó Taccone. El diagnóstico opositor es unánime: Montenegro deja una ciudad peor de la que recibió.