La Cámara de Diputados inició el tratamiento de la Ley de Glaciares en un contexto de fuerte debate político y ambiental. Durante la discusión, el diputado nacional Eduardo Valdés expresó una férrea defensa de la normativa vigente y alertó sobre los riesgos de una eventual modificación que, según señaló, abriría la puerta a mayores actividades extractivas en zonas protegidas.
“Tenemos que debatir si vamos a preservar el acceso al agua dulce. La ley vigente protege a los glaciares como a los periglaciares. Glaciar es agua y agua es vida”, afirmó el legislador, marcando el eje central de su intervención: la defensa del agua como recurso estratégico y derecho humano esencial.
Presión internacional y minería
En su exposición, Valdés vinculó el intento de modificar la norma con intereses internacionales vinculados a la explotación de minerales estratégicos. “El primero que pidió la modificación fue Scott Bessent, que dijo que las empresas estadounidenses quieren la entrada preferencial a la minería de litio, cobre y tierras raras, y para eso necesitan las empresas la modificación de la Ley de Glaciares”, sostuvo.
El diputado puso el foco en el contexto geopolítico global, donde minerales como el litio, el cobre y las llamadas tierras raras son considerados recursos críticos para la transición energética y el desarrollo tecnológico. En ese marco, advirtió que cualquier cambio en la legislación ambiental argentina debe analizarse con extrema cautela.
La importancia estratégica de los glaciares
Valdés también cuestionó visiones que, según planteó, minimizan la relevancia de los cuerpos de hielo. “Cada glaciar tiene una formación de por lo menos cien años, no es una roca perdida en la montaña como dijo algún senador”, señaló.
En ese sentido, aportó cifras para dimensionar la magnitud del sistema glaciar argentino: “Hay 17 mil glaciares en todo el país. Solo San Juan tiene 4572, Santa Cruz 2420, Jujuy 255 y Tucumán 122, para citar algunas provincias al azar”.
Los datos reflejan la amplia distribución territorial de los glaciares y su incidencia en distintas regiones del país, desde la cordillera central hasta el extremo sur. Estos reservorios naturales cumplen un rol clave en la regulación hídrica, especialmente en contextos de crisis climática y sequías prolongadas.
“Argentina Week” y el debate abierto
El diputado también cuestionó la oportunidad política del debate legislativo al mencionar un evento internacional que se realizará en Estados Unidos. Según indicó, la embajada argentina en ese país organiza en Nueva York una ronda de negocios denominada “Argentina Week”, cuyo programa incluye un panel titulado “Desbloqueando la frontera minera de Argentina. La próxima potencia mundial en minerales críticos”.
Valdés detalló que el encuentro contará con la participación de CEOs globales de compañías mineras y será moderado por el CEO de JP Morgan. “Esto va a pasar antes que nosotros hagamos audiencias públicas y escuchemos a los especialistas y a la comunidad”, advirtió.
Para el legislador, la secuencia de los acontecimientos plantea interrogantes sobre el rumbo del debate y la eventual orientación de la política minera argentina. “Esto incide en todo el mapa de la Argentina. Pero parece que todo este debate ya está resuelto”, expresó con preocupación.
Un debate con impacto nacional
El inicio del tratamiento de la Ley de Glaciares reabre una discusión que atraviesa dimensiones ambientales, económicas y geopolíticas. La normativa vigente establece la protección de los glaciares y del ambiente periglacial como reservas estratégicas de recursos hídricos, limitando actividades que puedan afectar su estabilidad.
Con la minería de minerales críticos en el centro de la agenda global, el Congreso deberá definir si avanza hacia una modificación del marco regulatorio o sostiene el esquema actual de protección ambiental. Mientras tanto, las declaraciones de Eduardo Valdés anticipan que el debate estará atravesado por fuertes tensiones políticas y por la disputa entre desarrollo extractivo y preservación de recursos naturales estratégicos.