El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rapallini, cruzó al Gobierno de Javier Milei por la falta de inversiones en el país, algo que el presidente Javier Milei había prometido en campaña, y manifestó su preocupación por el nivel de actividad, que volvería a caer en abril tras la leve suba de marzo: "El país de las inversiones todavía no llegó". En su análisis, dijo que “todo lo que se está planificando, con la llegada de inversiones por u$s80.000 millones, todavía no está impactando en la economía".
El encargado de representar a la UIA respaldó el rumbo económico del Ejecutivo, pero advirtió que la industria atraviesa una transición costosa entre lo que se proyecta y lo que se percibe en los balances de las empresas, la cual la definió como una "transición" que tiene sectores favorecidos y otros no tanto.
"No es que la economía está partida, como dicen. Vos tenés todavía, el funcionamiento depende de la de la economía histórica y la verdad que en esta transición tenemos una situación muy compleja para una gran cantidad de sectores de la industria, donde hay sectores, por ejemplo, como la construcción, que están con una caída de actividad importante", analizó el titular de la UIA en una entrevista con Infobae en Vivo.
En ese sentido, Rappallini reconoció que la entidad que conduce llevó esa preocupación directamente al gabinete económico. “Estuvimos estos días con el ministro Caputo y le planteamos la preocupación por el nivel de actividad”, indicó.
La UIA le exigió al Gobierno un RIGI para la industria
La Unión Industrial Argentina no se opone al rumbo del Gobierno de Milei, pero le advierte que deben tomar más medidas para el sector: “A nivel general, el rumbo del Gobierno es correcto". Apoyan la baja de la inflación, la reducción de impuestos a las exportaciones y la estabilidad macroeconómica, pero sostienen que la corrección de distorsiones no está siendo pareja.
“Estamos planteando que hay que nivelar la cancha”, resumió Rapallini. El sector más golpeado, según su análisis, es el que emplea más mano de obra: la industria tradicional que compite con el exterior y cuyos precios no se fijan localmente. “El problema del transable es que los precios y calidades no se deciden internamente, sino a nivel global”, explicó.
Desde esa lectura, la UIA impulsa dos propuestas concretas. La primera es permitir tomar a cuenta del IVA los aportes patronales, como mecanismo para reducir costos laborales y formalizar empleo. La segunda es extender el régimen RIGI -pensado hasta ahora para sectores como la energía y la minería- a la industria manufacturera. “Queremos un RIGI industrial, para que el sector tradicional transable tenga el mismo régimen del RIGI y el super RIGI”, planteó.