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La novia de Iñaki “La Pepona” Gutiérrez manejaba alcoholizada y chocó contra un poste

Con 1,89 gramos de alcohol en sangre, Eugenia Rolón chocó en la costa bonaerense y le secuestraron el vehículo en un control del Operativo Sol. Debió ir a buscarla su pareja. El episodio reavivó las críticas por la doble vara libertaria, luego de que tanto ella como su pareja habían denunciado con dureza hechos similares.

Jueves, 08 de enero de 2026 a las 15 48

Por Redacción

Jueves, 08 de enero de 2026 a las 15:48

Mientras el oficialismo libertario intenta sostener un discurso de “orden”, “mano dura” y moral pública selectiva, un nuevo episodio protagonizado por el círculo íntimo del aparato comunicacional del Gobierno volvió a exponer la doble vara con la que se juzgan los hechos según quién esté involucrado.

Eugenia Rolón, influencer muy cercana al presidente Javier Milei y pareja de Iñaki “La Pepona” Gutiérrez —uno de los operadores digitales más visibles del oficialismo—, protagonizó este jueves un siniestro vial en la costa bonaerense luego de manejar alcoholizada, realizar maniobras imprudentes y chocar contra un poste. El test de alcoholemia arrojó un resultado de 1,89 gramos de alcohol por litro de sangre, muy por encima del límite permitido, que en la provincia de Buenos Aires es tolerancia cero.

El hecho y la intervención policial

Según el parte oficial, el episodio ocurrió el 8 de enero, minutos antes de las 10 de la mañana, en la calle Rivadavia al 400, Mar de Ajó, en el marco del Operativo Sol que despliega la Provincia durante la temporada de verano. Personal policial y de Tránsito procedió al secuestro del vehículo, un Honda Fit, luego de constatar el resultado positivo del control de alcoholemia y el choque contra un poste de la vía pública.

La causa quedó a cargo del Juzgado de Faltas de del Partido de La Costa, bajo infracciones a la Ley Nacional de Tránsito 24.449 (artículos 40 inciso A y 48 inciso C). El rodado fue incautado junto con las llaves, que quedaron bajo custodia policial.

De acuerdo con fuentes policiales, Rolón, de 23 años, fue observada realizando maniobras imprudentes antes del impacto, que posteriormente se determinó estuvieron directamente vinculadas al grado de alcohol en sangre.

Iñaki Gutiérrez tuvo que ir a buscarla

Tras el siniestro, se hizo presente en el lugar Iñaki Gutiérrez, quien se identificó como la pareja de la joven y debió ir a buscarla luego de que el auto fuera secuestrado. Según las imágenes difundidas por fuentes policiales, el vehículo pertenecería al padre del propio Gutiérrez, quien posee la cédula azul que habilita su uso.

El episodio ocurrió a pocas cuadras de la playa y rápidamente comenzó a circular en redes sociales y portales de noticias, aunque con un tratamiento sensiblemente más moderado que el que el propio espacio libertario suele exigir cuando los involucrados pertenecen al kirchnerismo.

Archivo: cuando la indignación era selectiva

La situación contrasta de manera directa con el tono de indignación que los actuales referentes libertarios exhibieron en el pasado ante hechos similares protagonizados por dirigentes opositores. En noviembre de 2021, tanto Eugenia Rolón como el propio Iñaki Gutiérrez utilizaron sus redes sociales para atacar con dureza a Soledad Gramajo, concejala electa del kirchnerismo en Salta, quien había sido denunciada por conducir alcoholizada.

“La impunidad es total”, escribió Rolón en ese momento. “Así se maneja la casta: para ellos no hay límites ni reglas”, agregó, en un mensaje que hoy vuelve a circular como un espejo incómodo.

Gutiérrez, por su parte, fue aún más explícito: “La diputada electa por Salta, Soledad Gramajo, se le ocurrió salir borracha a manejar cerca de un montón de chicos, asco”, publicó entonces.

Cuatro años después, los roles parecen haberse invertido, pero el silencio del espacio libertario resulta elocuente.

Doble vara y blindaje político

El episodio vuelve a poner en discusión el discurso moralista del oficialismo, que suele construir enemigos internos y escraches públicos cuando los protagonistas pertenecen a la oposición, pero relativiza o directamente omite pronunciamientos cuando los hechos involucran a figuras propias o del entorno presidencial.

No se trata solo de un siniestro vial ni de una infracción grave a la ley de tránsito, sino de la hipocresía política que queda expuesta cuando la vara de la indignación depende del color partidario. Mientras el Gobierno de Milei promete “terminar con los privilegios”, los hechos muestran que la casta, una vez más, parece ser siempre el otro.

 

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