Tras la renuncia de Marco Lavagna a la dirección del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y la suspensión de la aplicación del nuevo índice de inflación, el ministro de Economía, Luis Caputo, rechazó versiones sobre una supuesta manipulación del indicador.
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Según el funcionario, la partida del economista se dio en términos cordiales: “Lavagna se fue en condiciones completamente amigables, tanto conmigo como con el presidente”, afirmó, desmintiendo de paso cualquier injerencia del Fondo Monetario Internacional en la decisión.
El ministro defendió la idoneidad del sucesor, Pedro Lines, a quien calificó como un "técnico del Indec respetadísimo" que cuenta con el aval de los directores de carrera del organismo. La salida de Lavagna, según explicó Caputo, se debió a un compromiso de fechas que el ex director había asumido para enero de este año, plazo que el Ejecutivo consideró inoportuno debido al "ataque político" de finales de 2025 que generó una dolarización del M2 y un nuevo escalón inflacionario.
El núcleo del debate es metodológico. Marco Lavagna pretendía actualizar la canasta del IPC utilizando datos de consumo más recientes, pero para el binomio Milei-Caputo, la prioridad es la comparabilidad estadística. “Con Milei no estábamos de acuerdo con cambiar el índice. Hay que comparar peras con peras o manzanas con manzanas”, sentenció el ministro.
Caputo argumentó que el IPC vigente se basa en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) de 2018. Si bien reconoció que la pandemia alteró los hábitos de consumo, sostuvo que lo lógico es "terminar con el proceso de desinflación y después hacer otra Encuesta Permanente de Hogares" para que la nueva base metodológica sea realmente representativa de un escenario de estabilidad y no de una crisis transitoria.
El mercado y los bonos CER: La prueba de confianza
Uno de los puntos más técnicos de la defensa de Caputo fue la reacción de los inversores. Para el ministro, el comportamiento de los activos financieros es el mejor termómetro de la transparencia del Indec:
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Bonos ajustados por inflación (CER): En las últimas 48 horas de volatilidad, fueron los únicos que no bajaron.
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Señal de precios: “Si hubiera habido alguna duda de manipulación futura del índice, lo primero que bajaría de precios serían justamente esos bonos”, explicó.
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Transparencia: Según el ministro, el hecho de que el mercado siga demandando instrumentos atados al IPC oficial confirma que no hay sospechas de "maquillaje" en los números que publica el organismo.
Industria textil y el cambio de modelo
Finalmente, Caputo vinculó la rigurosidad estadística con el rumbo macroeconómico general, respondiendo a las críticas de la industria textil por la apertura importadora. “No somos anti industria. Nuestra función es tener más empatía con los 47,5 millones de argentinos”, lanzó. El ministro fue tajante al señalar que el modelo de economía cerrada no generó empleo ni crecimiento en la última década, y aseguró que el objetivo es forzar la competencia para que los precios locales se alineen con los internacionales, independientemente de los reclamos sectoriales.