Según la declaración que prestó el contratista Matías Tabar el lunes pasado, el jefe de Gabinete habría destinado alrededor de 14 millones de pesos para renovar los muebles del departamento que posee en el tradicional barrio porteño de Caballito.
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El dato se conoció en la misma jornada en que la Justicia avanzaba con otras medidas, pero el foco quedó puesto en los nuevos gastos millonarios.
Tabar, quien ya había detallado las refacciones por 245.000 dólares en efectivo en la casa del country Indio Cuá, aportó facturas y tickets que acreditarían la compra del mobiliario de alta gama para la propiedad ubicada en el centro de la Ciudad.
No es un detalle menor. Los 14 millones de pesos en muebles contrastan fuertemente con el discurso de ajuste y austeridad que el propio Adorni pregona desde el Gobierno mientras se recortan partidas en salud, ciencia y transporte.
Tabar aportó una lista de los elementos fabricados a medida: una mesa de comedor de madera y mármol, una mesa ratona, una mesa para comedor diario, un mueble vajillero, un rack para televisión, una consola y un espejo, además de otros pedidos.
La erogación, que no había trascendido hasta ahora, surgió a partir de las averiguaciones realizadas tras la declaración de Matías Tabar, el contratista que también refaccionó la casa del country Indio Cuá.
El funcionario parece haberse dado el gusto de amueblar su departamento porteño con todo lujo de detalles en plena vigencia de la "motosierra" libertaria.
Lejos de mostrar signos de debilidad, el presidente Javier Milei y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, salieron este miércoles a bancar públicamente al jefe de Gabinete.
Milei, desde Estados Unidos, calificó a los periodistas que difunden los escándalos como "basuras inmundas" y negó cualquier posibilidad de un reemplazo. Menem fue contundente: "Banco a Manuel Adorni, no hay posibilidad de que lo reemplace como jefe de Gabinete".
El gobierno entonces elige respaldar a su funcionario estrella a pesar de que la pila de expedientes en Comodoro Py no para de crecer.
Adorni, blindado políticamente por el Presidente, sigue en su silla mientras la sociedad y los mercados miran con atención cómo termina esta novela de lujos y facturas sin declarar.