La crisis de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) ya tiene su primera baja política. Sergio Maldonado, titular del organismo, presentó su renuncia en medio de una situación límite para la cobertura sanitaria de militares, retirados y sus familias.
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La deuda millonaria que arrastra el sistema y los crecientes reclamos de afiliados y prestadores terminaron por desgastar la gestión de Maldonado. La renuncia se conoce mientras el gobierno no logra encontrar un punto de estabilización para la obra social.
Maldonado estaba al frente de la OSFA, el organismo creado por el Ejecutivo tras la disolución del viejo IOSFA.
Su renuncia no es un hecho aislado, ya que en la estructura militar también impactó el suicidio del suboficial retirado Carlos Vázquez, un caso que expuso la fragilidad del sistema de contención.
Otra renuncia en el Gobierno: el titular de la obra social de las Fuerzas Armadas dejó su cargo
El Ministerio de Defensa de la Nación Argentina informó ante la Cámara de Diputados que la deuda del IOSFA al 31 de marzo de 2026 ascendía a $248.600.811.333,39, lo que da cuenta de la magnitud de la crisis financiera que atraviesa la obra social de las Fuerzas Armadas.
Según el detalle oficial, el pasivo se compone de $16.290 millones correspondientes a reintegros, $161 millones vinculados a servicios básicos y $178.961 millones asociados al gasto prestacional y de funcionamiento. A esto se suman $53.187 millones en concepto de préstamos otorgados por el IAF.
De esta manera, los números presentados por el Gobierno ante el Congreso reflejan con claridad el peso del endeudamiento y la compleja situación económica que enfrenta el sistema.
La OSFA, que entró en funcionamiento el 1 de abril de 2026, ya arrastra problemas de arrastre: cambios de conducción, reestructuraciones y una transición incompleta desde que el gobierno decidió dividir el viejo esquema entre la obra social de las Fuerzas Armadas y la de las Fuerzas Federales de Seguridad.
Crisis sanitaria y presión de afiliados
En Defensa admiten que el proceso quedó atravesado por urgencias financieras, reclamos operativos y presión creciente de afiliados y prestadores.
Los militares retirados y sus familias enfrentan demoras en reintegros, falta de cobertura en prestaciones y una incertidumbre constante sobre la continuidad del servicio.
En el oficialismo evitan hacer una lectura política abierta de la renuncia, pero reconocen que la crisis de la obra social sigue sin encontrar un punto de estabilización. El caso muestra un desgaste que viene de hace varios meses.